Ciencia

El zumbido que no para: un centro de datos convirtió el vecindario en una pesadilla

En Dowagiac, Michigan, vecinos viven con un ruido constante desde 2024 por una planta que pasó de minar cripto a prepararse para IA. El conflicto ya llegó a tribunales y ordenanzas locales.

Publicado el 28 de julio de 2026, 01:55 hs

Casa residencial frente a un centro de datos industrial con equipos de refrigeración emitiendo ruido

El ruido es tan persistente que los vecinos lo comparan con tener una aspiradora encendida las 24 horas en el living. En Dowagiac, una pequeña ciudad del suroeste de Michigan, un centro de datos que antes minaba criptomonedas y ahora se reconvierte hacia computación para inteligencia artificial y robótica se convirtió en una pesadilla para quienes viven enfrente.

Lindy Valenzuela y el matrimonio de Marjorie y Billy Finn viven en Louise Avenue, una calle sin salida justo frente a la instalación de Alliance Cloud Services, filial de Hyperscale Data. Según contaron a WXYZ, hasta 2018 el edificio industrial quedaba oculto detrás de una hilera de pinos. Ese año desaparecieron los árboles, pusieron un muelle de carga y en 2021 arrancó la minería de cripto. Desde 2024 el zumbido agudo se volvió insoportable.

"Suena como tener una aspiradora en tu salón con el filtro atascado, emite un silbido agudo. Y la dejaron encendida y se marcharon", describió Valenzuela. Los Finn ya no pueden abrir las ventanas. Estar unos minutos afuera en días calurosos termina en dolor de cabeza. El ruido atraviesa las paredes y afecta el sueño, la concentración y la vida diaria.

El conflicto dejó de ser solo vecinal en marzo de 2026, cuando Dowagiac aprobó su primera ordenanza de ruido industrial: máximo 65 dB de día y 55 dB de noche. La ciudad ya sancionó a Hyperscale Data por incumplirla, pero la empresa cuestiona las mediciones y el método. Valenzuela es demandante en una acción colectiva que acusa al operador de negligencia y de interferir en el uso y disfrute de las viviendas.

El giro hacia la IA

Hyperscale Data no se está achicando. Su CEO, William Horne, dijo en una reunión del consejo municipal que invertirán 100 millones de dólares para ampliar la capacidad destinada a inteligencia artificial y robótica avanzada, dejando atrás la minería de criptomonedas. También compraron terrenos colindantes para crear una franja natural de amortiguación de sonido. Hasta ahora, las autoridades locales no recibieron ninguna solicitud formal de permiso para esa expansión.

La empresa se comprometió a apagar progresivamente la maquinaria de minería en los próximos tres meses. Horne fue más lejos y ofreció comprar las casas de quienes ya no puedan disfrutarlas. Para los Finn esa opción no resuelve nada: su casa lleva casi 100 años en la familia, es parte de su red de apoyo y allí Marjorie, diagnosticada con párkinson, recibe ayuda constante de vecinos y amigos.

Lo que significa esto para la Argentina y la región

Aunque el caso es en Michigan, el conflicto anticipa lo que puede pasar en cualquier lugar donde se instalen centros de datos de alta densidad. En Argentina, donde la energía es cara y escasa en varias regiones, el boom de IA y cripto ya genera tensión en el uso de la red eléctrica. Si sumamos el ruido y el calor que expulsan estos galpones llenos de GPUs, cualquier municipio que quiera atraer inversión tech va a tener que actualizar sus ordenanzas de ruido y emisiones antes de firmar los permisos.

El caso de Dowagiac muestra que la infraestructura digital ya no es invisible. Cuando un centro de datos se instala al lado de casas, el impacto no es abstracto: es concreto, medible en decibeles y en calidad de vida. Y la promesa de "crecimiento económico" choca de frente con el derecho a dormir tranquilo.

Veredicto

Vamos a los números. Un centro de datos de IA puede consumir tanta energía como miles de hogares. El ruido que genera no se soluciona con una promesa de comprar las casas. Se soluciona con ingeniería acústica real, distancia física o tecnología de refrigeración menos invasiva. Por ahora, en Dowagiac, los vecinos siguen sufriendo mientras la empresa planea invertir 100 millones de dólares en más computación.

Ojo con esto: si tu municipio está negociando con alguna empresa de data centers, exigí que incluyan mediciones de ruido independientes, multas reales y un plan de mitigación antes de firmar. Porque después que instalen las máquinas, el daño ya está hecho.

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