Eiliko contrata a una firma de seguridad independiente tras revelarse fallos graves en sus robots con IA
La empresa respondió a un informe de The Verge que expuso cómo cualquiera podía acceder a las conversaciones completas de sus robots colgantes. Ahora promete una auditoría externa.
Eiliko, la startup que vende un pequeño robot con IA que se cuelga del bolso o la mochila y mantiene conversaciones, está en el centro de una crisis de seguridad después de que un informe detallado revelara fallos graves en su infraestructura.
Según la investigación publicada por The Verge, los robots no solo almacenaban las conversaciones de los usuarios de forma poco segura, sino que era posible acceder a transcripciones completas de lo que los dueños le contaban al dispositivo. El juguete incluso prometía “tus secretos están a salvo conmigo”, una frase que ahora suena irónica.
La empresa, conocida también como Energize Lab, publicó una declaración en la que informa que está contratando a una firma de seguridad independiente para realizar una auditoría exhaustiva. El objetivo es identificar y corregir las vulnerabilidades expuestas.
El problema no era menor. Los investigadores demostraron que era posible leer los datos de conversación de cualquier usuario sin necesidad de credenciales avanzadas. Además, se mencionan otras fallas que iban más allá de la privacidad de los chats, aunque la compañía no ha detallado públicamente el alcance completo por ahora.
Este caso pone en evidencia los riesgos de lanzar productos de consumo con inteligencia artificial sin haber realizado pruebas de seguridad rigurosas. En un mercado donde cada vez más gadgets incorporan IA y recopilan datos personales, la confianza del usuario se rompe rápidamente cuando aparecen este tipo de brechas.
Para los dueños de un Eiliko en Argentina o el resto de Latinoamérica, la recomendación inmediata es revisar si el dispositivo sigue conectado y considerar desactivar las funciones de conversación hasta que la empresa publique parches concretos. Aunque la compañía promete mejoras, aún no hay una fecha precisa para la corrección de los problemas.
La decisión de contratar una auditoría externa es un paso lógico, pero también revela que las fallas iniciales fueron lo suficientemente graves como para requerir ayuda profesional independiente. En el ecosistema de startups de hardware con IA, este tipo de incidentes pueden significar la diferencia entre ganar tracción y perder toda credibilidad.
Vamos a los números: un producto de este tipo suele costar entre 50 y 100 dólares. Si almacena conversaciones privadas y no las protege correctamente, el costo reputacional y potencial legal supera con creces cualquier margen de ganancia inicial.
El veredicto es claro: antes de comprar un gadget que promete IA conversacional, verificá que la empresa tenga políticas claras de seguridad y, preferentemente, certificaciones o auditorías públicas. En LATAM, donde la regulación de protección de datos avanza de forma desigual, la responsabilidad recae principalmente en el usuario final.
Eiliko tiene ahora la oportunidad de convertir este escándalo en una mejora real de su producto. Si la auditoría es seria y los fixes llegan rápido, podría recuperar algo de confianza. Si no, será otro ejemplo de hardware cute que priorizó el diseño y el marketing por sobre la seguridad básica.