Peligroso y silencioso

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    Desde pequeño tenemos la enseñanza que nuestro hogar es nuestro lugar de confianza, dónde nos podemos refugiar por la seguridad que nos brinda. Pero aun así, existen cosas en su interior que ante la desinformación no puede poner en riesgo. Uno de ellos es el gas licuado de petróleo, comúnmente se comercializan en tubos, garrafas y tanques. Este producto es identificado con las siglas de GLP o LPG del inglés Liquid Petroleum Gas. Este producto es el más liviano que las refinerías entregan al mercado.

    Tiene como componente propano y butano como los principales. Originalmente el gas, tiene como característica ser inoloro e incoloro, para su identificación se le introduce Etil Mercaptano o Etanotiol, es un compuesto a base de azufre que le brinda el particular olor al gas.

    El gas tiene como componentes principales propano y butano. El butano lo utilizamos como combustible en estado gaseoso en los quemadores de las estufas. Esta combinación qué forma y su relación/hidrógeno carbono hace que se conviertan en un combustible excelente de alto poder calorífico.

    Estas cualidades y su aparente debilidad nos podrán hacer olvidar lo peligroso que puede llegar a ser. El gas es un asfixiante simple, qué logra desplazar al oxígeno disponible para respirar en espacios reducidos. Puede causar quemaduras por congelación, si está en contacto con alguna parte del cuerpo. En los casos más comunes, la inhalación puede causar inflamación en las vías respiratorias, asfixia, fatiga, sueño y convulsiones, además de síntomas como náuseas y vómitos.

    En caso de detectar una fuga de gas, como primera medida ventilar el lugar y detectar el origen de la fuga. Si experimenta algún síntoma de los mencionados se dará aviso a los números de emergencias médicas, o pedir ayuda a las personas más cercanas.

    Algunas pautas preventivas que debemos tener en cuenta son; en el caso de llegar a un lugar cerrado y percibir olor a gas a gas, no debemos encender las luces; nunca debemos acercar la boca para constatar una pérdida de gas, ya que así exponemos una zona delicada de nuestro cuerpo. En el caso que el químico haya tenido contacto con los ojos o la piel, debemos lavar con abundante agua durante al menos 15 minutos. Importante también es no provocar vómitos en la persona intoxicada, a menos que así lo indique un profesional  médico o el centro de toxicología.

    Además de estos procedimientos y conocimientos que debemos tener en cuenta, es muy importante que al momento de manipular o contratar cualquier servicio de gas líquido, este verificado por las entidades competentes como las empresas distribuidoras y que cuenten con el aval de ENARGAS (Ente Nacional Regulador de Gas).