24 mayo, 2024

Liniers, se sitúa en el oeste de la ciudad. Está comprendido por las calles Av. Juan B. Justo, Anselmo Saénz Valiente, Albariño, Av. Emilio Castro y Av. General Paz. Limita con los barrios de Versalles al norte, Villa Luro al este y Mataderos al sur, y con las localidades de Lomas del Mirador y Ciudadela al oeste.
Es unos de los puntos de referencia para los usuarios que viajan diariamente, siendo que cuenta con numerosas líneas de colectivos de corta y mediana distancia, también con una Terminal de Ómnibus de larga distancia y la estación de tren Sarmiento.
Sobre las veredas de Av. Rivadavia durante el día están los manteros ahora con gran magnitud porque algunos de los que fueron desalojados del barrio Once y de la Av. Avellaneda se desplazaron sobre esta zona. La ubicación de estos puestos, transforma a las veredas en lugares intransitables. También se distribuyen alrededor del ferrocarril y cerca del andén; por lo que los peatones no pueden caminar con libertad.
Entre los vendedores ambulantes se encuentran los africanos hay varios provenientes de países como Malí, Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Liberia, Camerún y Guinea. Pero la mayor parte llegó de Senegal. En los últimos años, arribo la población de África por motivos que decidieron dejar su país por la falta de trabajo y aspiran a mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias. Casi todos envían dinero mensualmente y se comunican con su país en forma periódica.
Del otro lado de Rivadavia yendo por Ramón Falcón se encuentra la comunidad boliviana. Esta cultura mantiene un estilo de vida similar al que tuvieron en Bolivia. La mayoría de los locales venden una variedad de productos regionales típicos bolivianos, como por el ejemplo el chuño (papa deshidratada), frutas tropicales como la papaya. Condimentos y especias, hierbas aromáticas y semillas de todo tipo. Sobre las veredas suelen verse los sartenes con aceite hirviendo realizando el clásico salchipapa o vendiendo “refresco de durazno” y “chicha” directamente en bolsitas de plástico.
Suelen brindar bailes y ofrendas a la Virgen de Copacabana, en las festividades suelen escucharse músicos que interpretan el siku, instrumento principal de la música andina vinculada a los pueblos originarios Quechua y Aymara. La mayoría de las mujeres con sus polleras y trenzas largas se las escucha hablar en quechua.
A 50 metros de la estación ferroviaria se encuentra el Santuario de San Cayetano. Una de las más grandes demostraciones de fe del país. Cada 7 de agosto se producen procesiones hacia esta parroquia. Desde allí también se inician procesiones a pie, hacia la Basílica de Lujan. Alrededor de esta iglesia predominan las vidrieras de las santerías en las que se puede encontrar librería católica hasta velas medallas, tarot y otros productos relacionados a las distintas corrientes religiosas.
En apenas 300 metros, nos encontramos con una amplia diversidad desde calles repletas de tiendas, puestitos en la vereda y vendedores ambulantes. Así mismo, descubrimos cultura que la definimos como un conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo. También nos hallamos con diversidad del lenguaje, y de las creencias religiosas.

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