25 mayo, 2024

La contaminación acústica se mide en decibelios utilizando un aparato llamado sonómetro. Sin embargo, para el ruido que nos interesa que es aquel al que es sensible el oído humano se utiliza el dB que es el decibelio ponderado bajo una escala para que sea más sencillo identificar si el sonido es contaminación acústica o no.

El ruido puede ser emitido desde un foco puntual (televisor), un foco espacial (un bar) o un foco lineal (un coche en circulación).

El ruido va disminuyendo conforme la distancia con respecto al foco se va incrementando. Son muchas las fuentes de ruido, pero sin embargo en el fondo acústico destacan algunos elementos que por su distribución y abundancia (el tráfico rodado es el causante del 99 % del ruido urbano) crispan particularmente las fatigadas neuronas de los sufridos e indefensos ciudadanos que conviven cotidianamente con la avalancha sonora.

 

Algunos de estos elementos son los siguientes:

  • Trafico rodado, en especial las motocicletas y sobre todo aquellas con escapes libres. Se ha calculado que una sola de estas motocicletas, en una noche cualquiera, en una ciudad de tipo medio, en un solo recorrido por una avenida puede despertar a miles de personas.
  • Actividades de ocio, bares, discotecas, pubs, etc. Aunque generalmente los locales suelen respetar las ordenanzas municipales, el solo trasiego de personas que entran o salen o que se quedan en la calle, gritos, voces, etc. hacen que el descanso y el sueño sean difícil de conciliar.
  • Obras y construcción, el ruido causado por un martillo neumático o periodos prolongados de obras (levantamiento de calles, construcción de viviendas, etc.) puede adquirir fácilmente una dimensión compleja de soportar.
  • Voces, parques infantiles, acontecimientos culturales o deportivos, verbenas, etc, el ruido que supone en ocasiones puede dar lugar a situaciones puntuales muy estresantes.
  • Aviones, ferrocarriles la proximidad de los aeropuertos o estaciones de tren a zonas densamente pobladas, hacen que numerosos aviones sobrevuelen las ciudades o trenes pasen por ellas, de manera que han contribuido a que la contaminación acústica haya aumentado de forma espectacular en su radio de acción.
  • Industrias, aunque las grandes fabricas por lo general han abandonado la ciudad, son numerosos los talleres y pequeñas industrias las integradas en el tejido urbano con el consiguiente aumento del nivel sonoro. – Animales, son muy numerosos los animales que viven en las ciudades y algunos de ellos especialmente ruidosos, como los perros con sus ladridos nocturnos, los gatos con sus maullidos, etc.

La exposición prolongada a la contaminación acústica se asocia con la pérdida de sueño, presión sanguínea elevada, dolor de cabeza, problemas digestivos y cardiovasculares, insomnio, estrés, irritabilidad, bajo rendimiento, pérdida de años de vida así como de audición.

Esta situación es el segundo problema ambiental, después de la contaminación, que repercute en la población a nivel emocional y de salubridad.

¿Cómo evitar la contaminación acústica o ruido?

  • Aislamientos en las viviendas: las viviendas se pueden aislar tanto en los muros exteriores como en las ventanas utilizando los materiales apropiados que impiden la transmisión del ruido al interior de las viviendas.
  • Barreras acústicas: Si la solución lo requiere, solicitar a los ayuntamientos la instalación de barreras acústicas. Esta solución es muy utilizada en las autopistas y autovías cercanas a urbanizaciones.
  • Utilización de tapones: si no existe posibilidad de aislar la vivienda o solicitar las barreras acústicas otra solución es la de la utilización de tapones para los oídos. Hoy día son muy efectivos para eliminar el ruido y muy suaves para que no hagan daño en el conducto auditivo.

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