26 febrero, 2024

Si bien el trabajo de oficina, es una tarea  poco riesgosa comparada con otros puestos de trabajo como aquellos donde el operario se encuentra en contacto con máquinas que generan peligro de corte, golpe, contusión, etc; podemos detectar varios factores que pueden contribuir a que los colaboradores sufran enfermedades profesionales, accidentes, dolores, stress, etc.

Realizando un análisis de este puesto, se puede detectar lo siguiente:

Riesgo por caída: prisa al caminar, piso mojado, desniveles, cables y equipos que obstaculizan el paso.

Golpes y contusiones: cajones abiertos, puntas de muebles sin protección, contacto con objetos punzantes, cristales sin señalizar.

Riesgo eléctrico: red en mal estado, uso de artefactos rotos, uso de alargues, sobre carga por el uso de enchufes múltiples (zapatillas).

Riesgo de incendio: Cortocircuitos, sobre carga en la tensión, etc.

Riesgos psicosociales: turnos de trabajo, carga de trabajo excesiva, poca competencia, factores ambientales (ruido, vibración, carga térmica, iluminación, etc), nuevas tecnologías, lo que provoca falta de atención stress, accidentes, mal humor, etc.

Riesgo ergonómico: falta de ergonomía en el puesto de trabajo, escritorios, sillas, monitores, herramientas de trabajo fuera de la comodidad de quien lo utiliza.

Por esa razón se recomienda que cada puesto de trabajo sea analizado de modo exhaustivo, con el fin de detectar los desvíos a los que se está expuesto y poder ayudar a mejorar la calidad de las horas laborales.

Para lograr que los colaboradores se encuentren informados sobre los riesgos a los que está expuesto, es importante generar un plan de capacitación donde se le indique cuales son los factores encontrados  con el fin de lograr solucionar, mejorar y de ser posible eliminar los problemas presentados.

Una vez terminada la capacitación, es importante realizar un pequeño examen donde se logre identificar si las personas han comprendido el mensaje que hemos querido trasmitir, también realizar una nueva observación para verificar que los riesgos hayan disminuido y en aquellos puestos de trabajo donde la mejora no se aplique, será necesario volver a capacitar.