23 febrero, 2024

Como humanos estamos acostumbrados a hacer las cosas lo antes posible. Cuando tenemos que esperar ponemos atención en los beneficios a corto plazo para completar el trabajo, pero dejamos de lado las ventajas a largo plazo. Es común que a la gente no le guste hacer fila. Las personas por naturaleza son criaturas impacientes. La paciencia es un rasgo que a muchas personas les cuesta tener. Sin embargo, siempre y cuando exista algún tipo de estímulo externo para mantener ocupada la mente, el tiempo invertido no será tan pesadamente considerado como la espera.

Sufrimos impaciencia cuando

1) tenemos un objetivo

2) hemos aceptado ciertos costos (incluyendo costos de oportunidad) para alcanzar la meta

3) aprendemos que nos va a costar más de lo que pensábamos alcanzar la meta

4) empezamos a buscar maneras de evitar tener que pagar esos costos adicionales.

Podemos decir que la impaciencia es buena cuando:

  • Nos motiva a aprender los costos totales de alcanzar nuestro objetivo.
  • Nos motiva a encontrar maneras de reducir los costos de trabajar hacia nuestra meta.
  • Nos motiva a cambiar a un objetivo mejor (esto a veces es bueno).
  • Nos motiva a entender mejor nuestras opciones.
  • Hay un plazo y nuestro plan actual va a tomar demasiado tiempo.

La impaciencia es mala cuando:

  • Nuestro objetivo original merece la pena seguir y cambiamos las metas en su lugar.
  • Nos atenemos a nuestro objetivo original, pero nuestra constante búsqueda de alternativas nos distrae de nuestro trabajo.
  • Nos volvemos impacientes con demasiada frecuencia y nuestras vidas están llenas de mucha agitación innecesaria y malas decisiones.

Al hablar de paciencia podemos decir que los británicos se destacan en tenerla ya que si hay una cosa que los británicos tienen como una costumbre y saben hacerla muy bien es la fila. Sí, la capacidad de formar una línea ordenada y esperar pacientemente en ella puede no ser tan glamorosa como otros talentos nacionales (el baile flamenco, por ejemplo) pero es innegablemente útil.

No es fácil saber puntalmente cuándo comienza la historia de las filas pero algunos acontecimientos puntuales históricos han dado forma a la fila británica y su reputación por ser tan buenos en ella. Una es la revolución industrial.

«La cola ordenada parece haber sido una forma social establecida a principios del siglo XIX, producto de sociedades industriales más urbanizadas que reunieron a masas de personas.» La gente se movía en grandes cantidades desde el campo hacia las ciudades cambiando los patrones de la vida cotidiana, por ejemplo, las compras.

«Más de un sistema de trueque existía en los mercados locales; todo el camino que la gente hacía era más informal,» dice la historiadora Juliet Gardiner. «Los comerciantes comenzaron a moverse de puestos de mercado a tiendas a medida que se trasladaban a las ciudades. En el entorno más formal de una tienda la gente tenía que empezar a hacer cola de una manera más estructurada.»

La fila fue algo muy normal en la Primera Guerra Mundial y a todo el mundo le agotaba. A pesar de la expansión masiva de la manufactura, no todos cosecharon las recompensas financieras y la pobreza fue abundante.

«La fila empezó a asociarse con dificultades extremas ya que los pobres tenían que hacer fila para acceder a los folletos y la caridad,» dice la Dra. Kate Bradley, profesora de historia social y política social en la Universidad de Kent.

Pero lo que realmente configuró la reputación de Gran Bretaña como hacedora de fila civilizada fue la Segunda Guerra Mundial.

«En ese momento, la propaganda consistía en cumplir su deber y tomar su turno», dice Bradley. «Fue una forma en que el gobierno trató de controlar una situación en tiempos de incertidumbre».

Es decir que la gente británica solía hacer cola y se adaptaron  a esto. Hay una escuela de pensamiento que dice que los humanos se adaptarán a cualquier cambio en las circunstancias que les sucedan. Ganar la lotería y, cuando la novedad ha desaparecido, es probable que vuelva a ser tan gruñón e infeliz como antes. O si usted tiene un accidente que significa que su estado físico está deteriorado, después de un tiempo se acostumbrará a él y dejará de tener un impacto en su estado de ánimo.

Se llama adaptación y está conectada con la idea de que todos tenemos un punto de felicidad o infelicidad al que tendemos a regresar después de que el primer flush de cambio haya desaparecido.

Fuentes

https://www.psychologytoday.com/blog/clear-organized-and-motivated/201411/understanding-impatience

http://www.bbc.com/travel/story/20170713-how-wimbledon-showcases-britains-love-of-queuing