16 junio, 2024

 

La película en cuestión dirigida por Barry Levinson, gira alrededor de un escándalo protagonizado por el presidente de Estados Unidos, a sólo once días de las elecciones a las cuales era candidato para su reelección, es acusado de abuso sexual a una joven visitante de la Casa Blanca, lo cual definitivamente crearía un efecto altamente negativo en los votantes.

La decisión que tomaron fue crear una “cortina de humo” para disipar la crisis que se avecinaba y desviar esta noticia de la opinión pública. El equipo de la presidencia y los consejeros contratan a un productor de Hollywood para que éste oculte la verdad.

El asesor político principal (Robert De Niro), convence al equipo de que la única forma de evadir el escándalo es por medio de otra historia más fuerte, difundida a través de los medios, que afecte profunda y directamente el sentido de nacionalidad de los estadounidenses.
Creando la narrativa de una guerra ficticia contra Albania, el equipo del presidente y Conrad contratan a un afamado productor de Hollywood, Stanley Motss, para que los ayude con el elenco y la producción de dicha “guerra” para su difusión en los medios.

Esta escenografía política, logra despertar un sentimiento nacionalista que une a todo el pueblo estadounidense contra un enemigo común: Albania.

Eligen a Albania por que es un país del que nadie sabe mucho, que lo ven como lejano y ajeno a ellos. El objetivo era encontrar un blanco fácil para asignarle la culpa del problema.

El primer montaje realizado por el director se basa en la imagen de una joven huyendo con su gato. En el momento de la realización vemos a los productores buscando imágenes y ruidos que caractericen la guerra.

A su vez, los medios utilizan los sonidos y palabras repetitivas, fáciles de aprender, para transmitirle a la audiencia un mensaje exitoso. Motss no trata de convencer a la población con un argumento racional sino que persuade a través de las pasiones.

“Una guerra no, sólo la apariencia de una guerra” es la frase que refleja la teoría de “la aguja hipodérmica”, como los medios “inyectan” un mensaje que se da por verdadero e indiscutible, incentivando a las masas para que respondan de una determinada manera.

Esta película es útil para replantearse como el poder político logra manipular a los medios, y los efectos que éstos a su vez logran sobre los ciudadanos que carecen de un pensamiento autónomo y crítico hacia la realidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *