21 febrero, 2024

En el 2015 se aprobó la ley que permite el matrimonio igualitario en nuestro país y con ella el derecho a que estas parejas puedan adoptar niños, siendo este el primer país latinoamericano en reconocer el derecho. Porque claro está que si dos personas se aman por qué no podrían casarse? Y hasta allí todo parece marchar bien. Pero aun estando legalizado, el derecho a adoptar fue y sigue siendo lo más cuestionado de dicha ley.

Y si le buscamos un “Por qué” nos respondemos con la palabra “prejuicios”. Aun en el 2017, aunque parezca increíble, hay gente que refuta la idea. Aparecen muchas controversias, discusiones y planteos. Sostienen por ejemplo que si adoptan un niño este también será homosexual, claro está que no existe razón lógica alguna para justificar esta afirmación, es más, podemos hacer hincapié en el licenciado Jorge Horacio Raíces Montero quien dice: «Los hijos de parejas homosexuales sólo tienen una elección homosexual en un 10%: la misma proporción que existe para los hijos de las parejas heterosexuales». Sobre sus vínculos sociales, el psicólogo indicó que no son los chicos los que inventan la discriminación, sino que son prejuicios impuestos desde los adultos y que la aceptación de este tipo de familias «puede implicar un gran crecimiento para toda la sociedad».

Al mismo tiempo, lo refutan diciendo que debido al ausentismo de una figura materna o paterna, dependiendo el caso, el desarrollo psicosocial del niño se verá afectado. Si nos basamos en este planteo, lo mismo puede suceder cuando el niño es criado por un padre/madre soltero y hasta ahora no se ha cuestionado que los niños que crecen en familias así conformadas sufran algún problema de desarrollo.

El mismo licenciado Raíces Montero, quien estuvo a cargo de la compilación del libro «Adopción, la caída del prejuicio» editado por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), indicó que los informes realizados a 3000 parejas durante un seguimiento de cinco años arrojaron que, si aparecen dificultades en los chicos adoptados por una pareja homosexual, éstas no son ni más ni menos de las que aparecen en un matrimonio heterosexual.

El caso de Juan Castro y Pablo Silva  residentes de Rio Grande, Tierra del Fuego e integrantes del primer matrimonio igualitario en adoptar legamente a dos chicos oriundos de la provincia de Misiones es un claro ejemplo de dicha realidad. Ellos recibieron los documentos con los apellidos de la pareja y además obtuvieron la tutela y guarda provisoria de una niña de 11 años, compañera de sus hijos adoptivos en el hogar de la provincia misionera. La jueza del Juzgado de Familia y Minoridad 1 del distrito, Susana del Valle García, fue quien dictó a su favor la sentencia de adopción plena de Bautista y David, dos chicos de 11 y 13 años. Esta pareja sostiene que no podrían haber logrado nada sin la ayuda de los mandatarios de la provincia y que los niños gozan de una vida sana, actividades y amigos, como todo niño de su edad.

Los niños tienen derechos y uno de ellos es el de tener un hogar en el que los contengan y eduquen. Según UNICEF, en el país existen más de 14.700 niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales. No nos podemos permitir abandonar la chance de darles aunque sea a un porcentaje de esos niños el amor de una familia, el amor que merecen y más habiendo miles de parejas  con el deseo de cuidarlos.