14 julio, 2024

La franja de edad entre 18 y 24 años es la que tiene más dificultades para conseguir trabajo. Crear empleo para los jóvenes es el gran desafío de todas las economías del mundo. A pesar que los niveles de desempleo disminuyeron en algunas economías desarrolladas nuevos análisis demuestran que es poco probable que la crisis del empleo se resuelva.

La Educación

Partiendo de la premisa de la relación existente entre desempleo y educación, diferentes fuentes de información ayudan a afirmarlo. Sin duda, el problema de la educación y el empleo tuvo crecimiento en los últimos años, generando excluidos sociales.

El profesor Rubén Manuel Román afirma los siguientes puntos:

“La realidad educativa, es que se trata de preparar a la población para el mundo del trabajo, basándose en la experiencia histórica de la posibilidades de empleo, en vez de hacerlo buscando generar la flexibilidad mental y operativa que permita el cambio y la adecuación a un futuro incierto en este campo. Se produce una relación de ida y vuelta entre el mercado de trabajo y el sistema educativo, ya que si por un lado la escolarización no habilita para lograr empleo, la falta del mismo trae aparejada la expulsión, y aún imposibilidad de ingreso a la educación formal sistemática. La diferencia entre educación pública y privada se va ahondando, y la primera, cada vez más ineficiente, queda reservada para los sectores de menores ingresos, reproduciendo la situación social en vez de transformarse en palanca de cambio.

A toda esta situación debemos sumar los restos de educación autoritaria, que implica socialización dura e intolerante. Pero es esta misma educación a la que vengo criticando, desde la cual tiene y pueden aportarse intentos de solución a la situación descripta.”

Estos son algunos puntos de los que Román presenta, haciendo un recorrido desde la primera educación hasta la actual, afirmando la necesidad del mejoramiento de ésta para luchar contra el desempleo y contra la exclusión. Así mismo, reconoce encontrar en la educación las vías de solución para derrotar la exclusión por falta de trabajo.

La incorporación temprana al mundo del trabajo por parte de los jóvenes es un factor relevante que condiciona la culminación de los estudios requeridos para el acceso a un empleo de calidad, reproduciendo con ello las condiciones de pobreza y exclusión.

El Mercado Laboral

 Las dificultades de los jóvenes para insertarse en el mercado se explican, en parte, por los desajustes entre el sistema educativo y las necesidades del mundo laboral, pero también son consecuencia de la “baja demanda” del mercado.

El índice de desempleo juvenil del PNUD incluye a los chicos de 15 años, aunque el trabajo a esa edad está prohibido en Argentina (la edad mínima es 16). La franja más crítica es la de 18 a 24, porque antes de los 18 no es deseable que los jóvenes se incorporen al mercado laboral. Estudios locales señalan que, para los chicos de clase media, el problema tiende a resolverse entre los 25 y 30 años, cuando consiguen por fin un empleo estable. Los jóvenes de sectores populares, en cambio, ingresan más temprano al mercado (incluso antes de los 18), pero en condiciones de precariedad.

El desempleo juvenil no es solo un problema de inadecuación de la secundaria. El mercado laboral cambia tan rápido que es difícil pensar una relación directa entre sistema educativo y mercado de trabajo. Además, los trabajos que antes se conseguían solo con el título secundario (cajero, secretaria, administrativo, etcétera) hoy tienden a desaparecer, reemplazados por tecnología.

Hay un desajuste entre la secundaria y el mundo laboral pero otro problema es la demanda insuficiente: la economía no genera las condiciones para que esta población se inserte. Hay un desempleo oculto, al menos por dos fenómenos: el desaliento y el subempleo inestable. El primero incluye a los jóvenes que ya no buscan trabajo, desanimados luego de una larga búsqueda sin resultados. En el segundo caso, hay jóvenes que figuran como ‘ocupados’ en las encuestas pero en realidad tienen empleos de muy baja calidad.

Las dificultades de inserción laboral y la falta de oportunidades son un factor clave para explicar el aumento de los ninis (jóvenes que no estudian ni trabajan, ni buscan trabajo) en los últimos 20 años. El alto desempleo multiplica las probabilidades de que los jóvenes caigan en la pobreza.

El Hogar

Los jóvenes desempleados con responsabilidades familiares (jefes o cónyuges) constituyen otro grupo de jóvenes objeto de atención prioritaria en materia de políticas sociales y de empleo, debido a la vulnerabilidad económica que introduce en sus hogares la carencia de ingresos derivada de la falta de empleo remunerado. Se combina así una doble vulnerabilidad socioeconómica: la propia de los jóvenes desempleados y la relativa a los grupos domésticos cuyos miembros con mayores responsabilidades se hallan sin empleo.

Las disparidades en la comparación con los adultos se ven reducidas cuando se advierten las tasas de desempleo de quienes tienen mayores responsabilidades familiares: mientras que la probabilidad de los jóvenes de estar desempleados es 3 veces mayor que la de los adultos, cuando se considera sólo a los jefes de hogar ésta disminuye a 2 veces. La razón de la baja tasa de desocupación entre los jefes de hogar jóvenes es la misma que la esgrimida para los adultos: la necesidad de generar ingresos para la subsistencia obliga al jefe a desarrollar actividades económicas informales de baja productividad, a través de las cuales sale del desempleo abierto (y de la ausencia de ingresos que esta situación provoca), aunque no de las condiciones de precariedad laboral.

 

La tasa de desempleo juvenil es más elevada que la correspondiente a la totalidad de la población económicamente activa. Independientemente de cual sea el valor de la tasa de desempleo general, la tasa de desempleo de los jóvenes es, como mínimo, 2 veces mayor. El trabajo no calificado no existe más. En cualquier parte del mundo el trabajador tiene que contar con un saber mínimo y hoy la gente estudia profesiones o cursa una carrera que para cuando se recibe, con los avances tecnológicos, las reglas de juego ya cambiaron. Es necesario actualizarse constantemente y buscar las herramientas necesarias para poder progresar en un mercado laboral hostil.

 

Jorge Valencia

Logística

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