2 marzo, 2024

La historia económica mundial está escrita por dos políticas  totalmente contrarias entre sí, pero que de forma sistemática, en países como Argentina, se suceden una a otra acompañadas por los cambios de gobierno y sus diversas implementaciones  económicas implementadas.
Para saber de qué se trata, definimos a cada una de ellas:
PROTECCIONISMO: Las primeras doctrinas proteccionistas sobre Comercio Internacional nacieron en el siglo XV con la idea de proteger los productos del propio País con grandes limitaciones a la entrada de productos iguales o similares a los de la manufactura nacional, estableciendo fuertes barreras arancelarias para las importaciones.
Con estas medidas se intenta aumentar la producción nacional y el poder del Estado, el cual controla estrictamente el Comercio Exterior.
De esta manera, se protege al producto nacional pero se elimina la competencia real con el extranjero, por lo que las empresas nacionales tienden a perder interés por la competitividad, no innovan, como así tampoco bajan sus costos, mantienen  o aumentan sus precios y esto genera estancamiento o falta de mejoras en sus productos, lo que terminaria desestabilizando el comercio interno porque ante la baja demanda de productos caros y de baja calidad, bajaria el consumo, y la empresa comenzaria  a reducir costos con despidos y falta de productividad.
Un referente de esta corriente es Alexander Hamilton, economista y primer Secretario del Tesoro de EEUU, quien implementó esta política y cerró el Comercio en su periodo.
LIBRECAMBIO: Es el intercambio de bienes y servicios entre países, sin restricciones o bajas del tipo de aranceles.
Esta doctrina surge durante el  siglo XVIII , y fue desarrollada por un grupo de Teóricos Fisiócratas, seguidores del economista Francés Quesnay; ellos sostenían que la libre circulación respondía a un orden de libertad natural.
Este sistema económico señala que la riqueza no consiste en acumular oro, sino en lo que se puede ser comprado con ese oro.
La regulación del Comercio Exterior con este tipo de recambio económico sostiene que cada  país puede aumentar su riqueza exportando su producción con menor costo de producción .
También hace competir a los productores interiores con los exteriores, aunque sufrirán las pequeñas fábricas y los puestos de trabajo  de mano de obra podrían ser más escasos.
Ninguno de los dos sistemas son perfectos, ningún país absolutamente proteccionista tiene futuro en un Mundo globalizado, como así tampoco un país extremadamente librecambista va a tener un buen futuro económico si no aplica estrictos controles en la importación de productos de alta competitividad con sus productos regionales.
Hay países que llevan una política económica de manera liberal, pero con un minucioso estudio de todos los factores posibles.
Suecia es un ejemplo de esta modalidad, con una economía capitalista, beneficios sociales, un excelente sistema de retribución de renta, sistema de telecomunicaciones de avanzada y mano de obra bien instruida, ellos lograron bajar los costos de produccion de tecnologia, exportando a costos muy competitivos su productos de telecomunicaciones, e importan productos básicos que le demandarian mayor mano de obra si los obtuvieran de manera regional.
Las herramientas para defender a un País ante el Comercio Exterior libre existen, si se aplican las reglas y se regula el intercambio de bienes y servicios con aranceles que inciten la competitividad y se incentiva la producción nacional interviniendo en el mercado con productos regionales de calidad y precios adecuados , a nivel personal, el libre cambio sería la política económica optima.

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