26 febrero, 2024

El trabajo desarrollado a continuación describe conceptos y características adquiridas en casi un mes de investigación acerca de la inflación, tipos, cómo surge y sus consecuencias. Busqué ser sintética, rescatando lo principal de cada tema a tratar y adjunté un artículo periodístico de mi interés, finalizando lo expuesto con una conclusión totalmente personal.

 

A diario leemos y escuchamos la palabra “INFLACIÓN”, más quizás de lo que deberíamos y esto nos lleva a considerarla un elemento más de nuestra vida cotidiana. Pero ¿sabemos realmente qué significa? El propósito general de este artículo es indagar un poco acerca de esta palabra y su gran significado.

Podemos comenzar con su definición: “es un proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos”. Es decir que se genera una situación de inestabilidad entre lo que se produce y lo que se necesita, haciendo que suban los precios de los productos y servicios.

Existen varios tipos de inflación, entre los cuales podemos destacar la inflación moderada, galopante o puede existir hiperinflación. Será moderada cuando la subida de precios sea lenta; al tener dos o tres dígitos la inflación será galopante, lo cual produce grandes distorsiones económicas; por último la hiperinflación se considera algo extremo y viene asociada directamente a las guerras y sus consecuencias. Dependiendo de la gravedad que se presente, se desarrollará un tipo de inflación u otro.

Pero, ¿por qué se produce la inflación? A la hora de establecer el factor que la desencadena, debemos tener en cuenta la “inflación por exceso de demanda”, la “inflación de costos” y la “inflación estructural o autoconstruída”.

Ahora que sabemos el motivo que la origina, necesitamos saber qué efectos produce. Sabemos al menos que se produce un gran ajuste en la distribución del ingreso, siempre y cuando el sector tenga esta capacidad de ajuste, mientras otro sector seguramente no la tendrá. En el nivel del crecimiento referido a las economías de mercado también se produce un gran impacto, dado que la inflación desalienta muchas, o sino la mayoría de las actividades productivas al generar incertidumbre sobre los futuros precios. Otro efecto que produce repercute sobre el déficit fiscal, ya que el mismo dependerá de la estructura de ingresos y gastos del gobierno. Además el tipo de cambio sufre modificaciones como consecuencia de la inflación; por último se debe tener en cuenta que también sufren las exportaciones e importaciones.

Por ahora, todo muy correcto, pero ¿existe una forma de combatirla? ¿Podemos frenarla? Uno de los primeros grandes pasos para poder abarcar el problema fue haberla sincerado; acto seguido deben negociar los distintos sectores económicos, en lugar de confrontar: el Estado, los trabajadores, los empresarios y las familias. Establecer metas anuales de inflación también es otro gran punto a tener en cuenta, así como también realizar modificaciones tributarias básicas: bajar el IVA para bienes esenciales y subirlo tal vez en los bienes de lujo; reducir impuestos al trabajo. Resulta fundamental la confianza y las expectativas, apostar a nuestra moneda, dejar de pensar en dólares. Debemos darle mayor eficiencia al gasto público y restablecer la confianza institucional.

 

NOTICIAS DE AYER, EXTRA! EXTRA!

Opinión personal sobre el artículo: iba a cambiar de artículo cuando llegué a la parte que indica que invertirán cuando la inflación en nuestro país sea inferior al 5%, pero decidí dejarlo porque más allá de este “pequeño” detalle, lo cierto es que el resto del artículo confirma cuán rico es el país en el que vivimos, además de que la esperanza es lo último que se pierde.

CONCLUSION

Para combatir la inflación no se necesitan grandes programas ni esquemas alocados; creo lo que se necesita es decisión. Claramente nada es gratis, toda política económica tiene sus costos. Bajar la inflación tiene costos para el Gobierno, con la diferencia de que para ellos sólo se trata de un “costo político”, mientras para nosotros se trata de necesitar un mayor bienestar para todos.