24 julio, 2024

Este año, Argentina alcanzó una producción total de cítricos de aproximadamente 2,6 millones de toneladas y se consolida como mayor productor y exportador mundial de limones, al elevar las provisiones a un total de entre 1.530.000 y 1.580.000 toneladas, producto de una alza en la producción de entre 100.000 y 150.000 toneladas.

El año pasado, el 95% de los limones cosechados tuvo como destino la exportación por un valor de 600 millones de dólares, con una industrialización del 70%, cuyos principales productos correspondían al jugo, aceite y ralladura disecada y 30% a mercancía sin procesar, mientras que el 5% restante de la producción se destino al mercado interno (40.000 toneladas).
De ese total, dos tercios fueron destinados a la Unión Europea y a Rusia, aunque continúan los trabajos para abrir nuevos mercados.
El área sembrada en Argentina con limoneros alcanza las 50.000 hectáreas, de las cuales el 90% se encuentra en Tucumán, mientras que el restante 10% se distribuye entre Salta, Jujuy y Corrientes, con un rinde promedio de 35 toneladas por hectárea.
La cosecha, que dura entre cuatro y cinco meses, emplea alrededor de 50.000 personas en Tucumán, el mayor generador de puestos laborales después del Estado Provincial.
A su vez, existen doce industrias procesadoras y unas 35 a 40 empacadoras, de las cuales su plantillas está compuesta en su mayoría por mujeres.
A diferencia de la gran mayoría de las economías regionales, la actividad limonera es rentable en Argentina.
Sus costos de producción son cubiertos por el precio de compra del productor, que es de dos dólares por maleta (20 kilos).
Los precios internacionales adquirieron sostén ante las caídas de la producción en España, Turquía y Sudáfrica, que hizo menguar la oferta mundial.
Sin embargo, existen problemas en el sector, existe una falta de financiamiento que conspira contra la competitividad, como así también el costo de los fletes.

Sin embargo, la rentabilidad del limón no acompaña a los demás cítricos producidos en Argentina, como es el caso de las naranjas y mandarinas.

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