Un Toshiba Libretto 50 con Windows 95 reaparece en una tienda de segunda mano en Japón
Un hombre encontró en Akihabara este icónico ultracompacto de 1997 que costaba más de 1700 euros en su época. Hoy se vende por apenas 140 euros y sigue siendo un pedazo de historia de la tecnología portátil.
Un afortunado visitante de Akihabara, el famoso barrio tecnológico de Tokio, se topó en una tienda de electrónica usada con una verdadera reliquia: un Toshiba Libretto 50 corriendo Windows 95. El pequeño portátil, que en 1997 era un dispositivo de lujo, estaba a la venta por unos 140 euros.
El Libretto 50 salió al mercado el 7 de enero de 1997 y sorprendió por sus dimensiones: medía 21 cm de ancho, 11,5 cm de fondo y solo 3,4 cm de grosor, con un peso de 850 gramos. En una época donde los portátiles habituales pesaban varios kilos, este equipo casi cabía en la palma de la mano y corría un Windows completo.
Bajo el capot llevaba un procesador Intel Pentium a 75 MHz, 16 MB de RAM y un disco duro de 810 MB. La pantalla era de 6,1 pulgadas en color con resolución 640x480, acompañada de un teclado de 80 teclas. Con esas especificaciones podía correr sin drama Word 95, Excel 95 o Internet Explorer 3.
El precio de lanzamiento en Japón oscilaba entre 228.000 y 248.000 yenes, lo que equivalía a entre 1590 y 1730 euros de la época. En Estados Unidos se anunció a 1999 dólares. Para lograr ese tamaño Toshiba desarrolló un sistema de refrigeración que usaba la propia placa base y empleó paneles de magnesio de apenas 0,7 milímetros de espesor.
La batería original ofrecía entre 1,5 y 2 horas de uso, aunque con una de mayor capacidad podía llegar a las 4 horas. Para conectar disquetera o periféricos había que recurrir a adaptadores y módulos externos.
Toshiba también fabricó una versión aún más rara, el Libretto 50M con pantalla táctil, destinada exclusivamente a la aseguradora japonesa Meiji Life y que nunca se vendió al público general.
Hoy, casi 30 años después, este pedazo de historia de la computación portátil sigue funcionando y aparece en el mercado de segunda mano. Un recordatorio de que, aunque las especificaciones parezcan modestas, en su momento representó un salto enorme en miniaturización.
Si te gustan las reliquias tecnológicas, este hallazgo en Akihabara es de esos que hacen soñar a cualquier fan de los gadgets antiguos.