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Microplásticos en botellas reutilizadas: qué dice la ciencia y cómo usarlas sin riesgo

Los microplásticos ya se detectan en sangre, leche materna y testículos. ¿Reutilizar botellas de plástico aumenta nuestra exposición? La evidencia científica matiza el miedo y marca las precauciones reales.

Publicado el 10 de agosto de 2026, 06:20 hs

Los microplásticos ya están en nuestra sangre, en la leche materna y hasta en los testículos. Con ese panorama, es lógico que cualquiera se pregunte qué pasa cuando reutiliza una botella de plástico varias veces al día.

La creencia popular sostiene que cada vez que rellenamos una botella, estamos tragando más partículas plásticas. Pero la evidencia científica actual es más matizada: reutilizar botellas no es automáticamente un riesgo alto de microplásticos, siempre que se haga con criterio.

Un estudio de 2021 simuló el uso diario real en más de 20 tipos de botellas reutilizables (incluidas las de aluminio con revestimiento interno). El resultado fue claro: no se detectó migración significativa de bisfenol A (BPA) ni de ftalatos en el agua almacenada, incluso después de varias semanas de uso razonable.

La liberación de estos compuestos depende principalmente de tres factores: el tipo de material, la exposición a altas temperaturas y el desgaste extremo. Rellenar con agua del grifo o de la heladera no genera un problema detectable en botellas aptas para uso alimentario.

Ojo con el calor. Ahí cambia la historia. Verter líquidos calientes —como café o mate— en botellas de plástico no diseñadas para eso sí aumenta la liberación de microplásticos. La recomendación es simple: usá cada botella para lo que fue hecha. Si es para agua fría, mantenela en ese uso.

¿Y las bacterias?

El riesgo más concreto no viene de los microplásticos sino de los microorganismos. Expertos como Luis Ribera, director de Saia, advierten que las botellas de un solo uso reutilizadas pueden acumular bacterias como Escherichia coli o Staphylococcus, especialmente si alguna vez contuvieron bebidas azucaradas.

La solución no es tirarlas después de un uso, sino lavarlas diariamente con agua y jabón (o en lavavajillas si son aptas). Secar bien la botella también ayuda a evitar la proliferación.

¿Qué significa esto para vos en Buenos Aires?

En la Argentina, donde el uso de botellas reutilizables es cada vez más común por temas ambientales y de costo, la clave está en elegir bien. Las botellas de acero inoxidable o las de plástico tritan (libres de BPA) con certificación alimentaria son las opciones más seguras para uso diario.

Si reutilizás botellas de supermercado, limitá su vida útil a unas pocas semanas, lavalas bien y nunca les eches agua hirviendo. Y si podés, pasate a una botella térmica de calidad: el impacto ambiental baja y el riesgo químico también.

Los microplásticos son un problema real y creciente. Están en todos lados. Pero el consumo diario de agua de una botella reutilizada correctamente no parece ser la principal vía de entrada. El verdadero desafío está en reducir el plástico de un solo uso en general, no en demonizar la botella que llevás al trabajo.

La pregunta ya no es si hay microplásticos en nuestro organismo. La pregunta es cómo minimizar la exposición innecesaria. Y para eso, la ciencia sigue dando pistas concretas que vale la pena seguir.

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