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HoverAir Versa: ¿una cámara con alas que evade la prohibición de drones de la FCC?

La nueva HoverAir Versa se presenta como una cámara de bolsillo estilo DJI Pocket con hélices opcionales. La empresa dice que cumple con la ley estadounidense, pero el truco podría no durar. Analizamos si realmente encontró un loophole.

Publicado el 19 de agosto de 2026, 22:20 hs

HoverAir Versa: ¿una cámara con alas que evade la prohibición de drones de la FCC?
The Verge — Noticias Tech

HoverAir acaba de lanzar en Indiegogo su Versa, un dispositivo que la empresa describe como una mini cámara estabilizada al estilo DJI Pocket que, con un kit de vuelo opcional, se transforma en un dron. El precio arranca en 750 dólares y la jugada busca esquivar la prohibición que impuso el gobierno de Estados Unidos a drones fabricados en el extranjero.

En diciembre de 2025, la ley de autorización de defensa nacional (NDAA) bloqueó la aprobación automática de radios en drones extranjeros. El objetivo era limitar el uso de componentes de empresas chinas como DJI y Autel Robotics por razones de seguridad nacional. Eso dejó varado el modelo anterior de HoverAir, el Aqua, que terminó ofreciendo reembolsos a sus compradores estadounidenses.

Esta vez, Zero Zero Robotics —la dueña de la marca— intenta un camino distinto. Envió a la FCC solo la certificación de la parte que es cámara. Según ellos, el Flight Kit (las hélices que se enganchan con contactos de cobre) es un accesorio opcional y no tiene radio inalámbrico propio, por lo que no requeriría aprobación separada.

El 9 de agosto de 2026 la FCC aprobó el equipo a través de un organismo de certificación privado. Días después, el producto apareció en Indiegogo con la promesa de que “está todo en regla”. Pero según un análisis detallado de The Verge, la cosa no es tan clara.

La prohibición no se limita a “drones” sino que también alcanza a “componentes críticos de UAS” (sistemas aéreos no tripulados). Y la cámara del Versa contiene precisamente eso: los radios, el procesador y gran parte de la inteligencia que permite el vuelo. La propia FCC ha dicho explícitamente que las cámaras pueden considerarse componentes críticos.

Eso abre la puerta a que el organismo revise la certificación en los próximos días. Tiene una herramienta poco conocida que le permite revocar una aprobación en un plazo de 30 días, y todavía estamos dentro de ese período.

¿Qué cambia esto para el usuario?

Si la FCC termina aceptando el argumento de HoverAir, cualquiera podría comprar una cámara de bolsillo que, con un accesorio de 100 o 150 dólares extra, se convierte en un dron plegable que cabe en el bolsillo y hasta puede aterrizar sobre agua. Sería una forma creativa de sortear las restricciones.

Pero si la agencia decide que se trató de una maniobra para burlar la norma, el Versa podría terminar en la misma lista negra que el Aqua. En ese caso, los que ya compraron en la campaña de crowdfunding tendrían que conformarse con la versión solo cámara o pedir el reembolso.

En la Argentina, donde no existe una prohibición similar, el tema es más bien de disponibilidad e importación. Si el producto llega finalmente al mercado global, es probable que lo veamos en Mercado Libre o en tiendas de tecnología importada por entre 900 y 1200 dólares (dependiendo del dólar blue y los impuestos). Para pymes de producción audiovisual o creadores de contenido, sería una herramienta interesante por su tamaño y versatilidad.

Ojo con esto: HoverAir ya está vendiendo la Versa solo como cámara (sin el kit de vuelo) para quienes no quieren correr riesgos. De momento, muy pocos backers están eligiendo esa opción.

El contexto más amplio

Este caso muestra cómo la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China está afectando hasta los gadgets más nicho. Ya no solo se trata de drones grandes usados en agricultura o filmación: routers, robots aspiradores y ahora cámaras voladoras también están bajo la lupa de la FCC.

Desde Buenos Aires, el episodio sirve como recordatorio de que muchas de las herramientas que usamos dependen de regulaciones que se deciden en Washington o Pekín. Y que los fabricantes cada vez van a buscar más creativas para seguir vendiendo en el mayor mercado del mundo.

Personalmente, el Versa se ve divertido y útil. Una cámara que vuela sola, se guarda en el bolsillo y filma en 4K con estabilización mecánica suena ideal para viajes o tomas rápidas. Pero hasta que no quede claro que la FCC no va a dar marcha atrás, poner 750 dólares sobre la mesa parece un riesgo innecesario.

Vamos por partes: la empresa cree que encontró un loophole legítimo. La FCC ya aprobó la cámara. Pero la definición de “componente crítico” es lo suficientemente amplia como para que el organismo pueda cambiar de opinión en cualquier momento. El reloj sigue corriendo.

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