El túnel del Brennero: la megaconstrucción que quiere hacer del tren la columna vertebral de Europa
Con 64 kilómetros de longitud, el proyecto que une Austria e Italia avanza hacia su finalización en 2032. Menos camiones por los Alpes, más carga ferroviaria y un paso clave en la descarbonización del transporte.
El túnel de Base del Brennero, que atraviesa los Alpes entre Austria e Italia, ya tiene sus dos galerías principales conectadas. Con 64 kilómetros de longitud, se convertirá en el túnel ferroviario más largo del mundo cuando entre en servicio en 2032.
Según el artículo original de Xataka, la obra empezó formalmente en 2007 aunque las excavaciones serias llegaron en 2015. Forma parte del corredor Escandinavia-Mediterráneo y busca unir Múnich con Verona de forma mucho más eficiente, salvando el obstáculo natural de los Alpes.
El dato clave es que el tramo principal entre Fortezza (Italia) e Innsbruck (Austria) mide 55 kilómetros y consiste en dos túneles paralelos de una vía cada uno. Están conectados cada 333 metros por galerías de servicio para evacuaciones rápidas. Además, casi todo el recorrido se mantiene a 794 metros sobre el nivel del mar, lo que permite que los trenes circulen sin necesidad de múltiples locomotoras por pendiente.
Esto cambia bastante las cosas para el transporte de mercancías. El túnel está diseñado para trenes de hasta 3.000 toneladas y para pasajeros a 250 km/h, frente a los 50 km/h que se logran hoy en la ruta alpina actual. La idea central es pasar una buena parte del tráfico de camiones que hoy cruza los Alpes al ferrocarril, reduciendo atascos, emisiones de CO₂ y mejorando la logística entre el norte y el sur de Europa.
A 12 metros por debajo de las vías principales hay otro túnel exploratorio de casi 56 kilómetros y cinco metros de diámetro. Sirve para estudios geológicos y para drenar aguas subterráneas, algo crítico en una zona con fallas y ríos como el Isarco.
El proyecto arrancó con un presupuesto estimado de 6.000 millones de euros que ya subió a 8.400 millones. Los retrasos vinieron por la complejidad de los Alpes, problemas administrativos entre Austria e Italia, y la paralización por la pandemia. Pero en septiembre del año pasado las tuneladoras se encontraron bajo la montaña y este verano se completó la conexión transfronteriza de las galerías principales. Ahora falta el revestimiento, las vías y los sistemas de seguridad.
Aunque parezca lejano, 2032 ya no está tan lejos. Y no es el único esfuerzo en la región. El túnel de Mont Cenis (57,5 km) unirá Lyon con Turín para 2033, mientras que el de Base de San Gotardo (57,1 km), inaugurado en 2016, es el actual récord que el Brennero va a superar.
Desde Buenos Aires uno podría pensar que esto es solo una noticia europea. Pero en un mundo que busca reducir emisiones y mejorar cadenas de suministro, cualquier avance serio en transporte ferroviario eficiente termina afectando los precios y la disponibilidad de productos que llegan a nuestros puertos. Además, muestra que la descarbonización del transporte no es solo hablar de autos eléctricos: también pasa por mover mercancías de forma más inteligente y con menos camiones por rutas montañosas.
El túnel del Brennero no es solo un agujero en la montaña. Es parte de una estrategia más grande para que el tren vuelva a ser la espina dorsal del transporte en Europa. Menos aviones para distancias medias, menos camiones en los pasos alpinos y una red que realmente aproveche la ventaja ferroviaria en distancias y volúmenes donde más sentido tiene.