El centro de datos de Amazon en Texas podría tener la central eléctrica más contaminante de EE.UU.
Amazon invierte en una nueva planta de gas en Texas que, según el NYT, sería uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del país para alimentar su data center en West Texas.
Amazon está financiando la construcción de una nueva central eléctrica a gas en Pecos County, Texas, que podría convertirse en uno de los mayores productores individuales de gases de efecto invernadero de Estados Unidos. Según una investigación del New York Times, esta planta alimentará directamente el nuevo centro de datos que la compañía planea levantar en West Texas.
El dato es llamativo porque Amazon se posiciona públicamente como líder en el uso de energías renovables. La empresa afirma que sus operaciones globales ya están alimentadas en un alto porcentaje por fuentes limpias, pero este caso concreto muestra la tensión entre el crecimiento explosivo de la IA y la realidad de la infraestructura energética.
Vamos a los números. Una planta de este tipo puede emitir cientos de miles de toneladas de CO₂ al año. Si se confirma como el peor emisor del país, superaría a otras instalaciones industriales de gran escala. El centro de datos de Amazon necesita una cantidad de energía constante y masiva, algo que las renovables intermitentes todavía no pueden garantizar sin baterías a gran escala.
En LATAM miramos esto con atención porque el boom de los data centers también llega a la región. En Argentina, Chile y Uruguay ya hay proyectos de hyperscalers que buscan energía barata y abundante. La pregunta que importa es: ¿estamos repitiendo el mismo modelo de “primero crecimiento, después descarbonización”?
Ojo con esto: las empresas tech como Amazon, Microsoft y Google firmaron compromisos de cero emisiones netas para 2030 o 2040. Pero cuando la demanda de computación para entrenar modelos de IA crece más rápido que la capacidad de generación limpia, terminan recurriendo al gas natural como puente. Es un combustible fósil que emite menos que el carbón, pero sigue siendo emisor.
Desde Buenos Aires, el caso genera dos reflexiones prácticas. Primero, la energía es el nuevo cuello de botella de la industria tech. Quien controle fuentes de generación barata y confiable tendrá ventaja competitiva. Segundo, los gobiernos locales que quieran atraer inversión en data centers van a tener que negociar no solo incentivos fiscales sino también compromisos reales de transición energética.
Amazon no es la única. Otros gigantes ya construyen o alquilan capacidad en plantas de gas para alimentar sus operaciones. La diferencia es que Amazon había sido de las más vocales en su compromiso climático. Este proyecto en Pecos County pone a prueba esa narrativa.
El veredicto: el crecimiento de los centros de datos impulsado por la IA está chocando de frente contra los objetivos climáticos. Mientras no existan soluciones de energía limpia a escala y precio competitivo, vamos a seguir viendo este tipo de decisiones. Para los emprendedores y startups de la región, el mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es solo marketing, es un factor que puede afectar la reputación y los costos energéticos a mediano plazo.
Si sos emprendedor tech en Argentina, mirá cómo tu proveedor de cloud o tu plan de escalabilidad impacta en la huella de carbono. Porque aunque el data center esté en Texas, la cuenta ambiental la pagamos todos.