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Android es lo mejor y lo peor de las nuevas laptops de Google

La experiencia con las Chromebooks con Android revela sus puntos fuertes en apps nativas y notificaciones, pero también sus fallas en integración y experiencia de escritorio.

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Notebook abierta sobre un escritorio con una taza de café
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La primera semana usando las nuevas laptops impulsadas por Android fue tan irregular como la de cualquier usuario que las probó. Sin embargo, con el paso de los días, la relación fue mejorando poco a poco. Lo que más sorprende, para bien o para mal, siempre termina siendo Android.

En los momentos donde todo fluyó, el mérito fue de Android. Poder abrir una versión nativa de una app útil, revisar notificaciones de forma rápida o compartir archivos sin complicaciones hizo que el dispositivo se sintiera moderno y práctico. El sistema de notificaciones, por ejemplo, es más directo y completo que en una Chromebook tradicional. Y el soporte para apps de Android abre un mundo de herramientas que antes no estaban disponibles en este tipo de computadoras.

Pero no todo es positivo. Android también es responsable de los momentos más frustrantes. La forma en que maneja las ventanas, el multitasking y la interfaz de escritorio sigue sintiéndose como un teléfono grande estirado, no como un sistema pensado para laptops. Hay inconsistencias en cómo las apps responden al mouse, al teclado o al tamaño de pantalla. Lo que en un celular es intuitivo, en una laptop de 14 o 15 pulgadas puede resultar torpe.

El casting de contenido y el file sharing entre dispositivos también muestran esa doble cara. Cuando funciona, es mágico y rápido. Cuando falla, genera más frustración que en un ecosistema puro de Windows o macOS. Google todavía está puliendo cómo Android se comporta en un factor de forma que no es teléfono ni tablet.

Después de varios días de uso, queda claro que estas laptops son un experimento interesante. Android les da superpoderes en movilidad y acceso a aplicaciones, pero también les hereda limitaciones que no terminan de resolverse en el escritorio. Para usuarios que viven entre teléfono y computadora, puede ser una gran opción. Para quienes buscan una experiencia de laptop tradicional, todavía genera dudas.

El equilibrio entre lo bueno y lo malo de Android en estas máquinas define si terminás queriéndolas o tolerándolas. Por ahora, la balanza se inclina lentamente hacia lo positivo, pero falta bastante para que el amor sea completo. Google tiene trabajo por delante para que la integración se sienta natural y no como un compromiso.

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