Startup texana quiere modificar genéticamente perros y equiparlos con tecnología militar de Anduril
Warhound, la nueva empresa de Palmer Luckey y Ben Lamm, planea crear perros genéticamente mejorados con visión nocturna y sistemas de Anduril para uso militar y policial en Estados Unidos.
Una startup con base en Texas busca revolucionar el uso de perros en operaciones militares y policiales mediante ingeniería genética y tecnología de defensa avanzada.
Warhound es el proyecto conjunto de Palmer Luckey, fundador de Anduril, y Ben Lamm, cofundador de Colossal Biosciences, la empresa que trabaja en la desextinción de especies. Según el anuncio, la idea es combinar edición genética con el hardware militar de Anduril para crear canes más capaces, resistentes y conectados.
El enfoque incluye modificaciones genéticas para mejorar capacidades como la visión nocturna, el olfato, la resistencia física y posiblemente la reducción de dolor o estrés en situaciones extremas. A eso se sumaría equipamiento con sensores, cámaras, sistemas de comunicación y autonomía que ya desarrolla Anduril en sus drones y vehículos no tripulados.
Hasta ahora, los perros de trabajo dependen completamente del entrenamiento y de su vínculo con el handler. La propuesta de Warhound apunta a crear animales que funcionen casi como plataformas biológicas mejoradas, capaces de operar de manera más autónoma o en entornos donde un humano no podría acompañarlos.
El proyecto se enmarca en el creciente interés de la industria de defensa estadounidense por la convergencia entre biotecnología y tecnología militar. Colossal Biosciences ya ha logrado avances en edición de genes de elefantes y otras especies; Anduril, por su lado, es uno de los principales proveedores de sistemas autónomos para el Pentágono.
Desde Buenos Aires, el anuncio genera curiosidad en el ecosistema local de startups de deep tech y biotecnología. Aunque el foco inicial es el mercado de defensa de Estados Unidos, iniciativas como esta suelen bajar costos y abrir caminos para aplicaciones civiles o de seguridad en la región en los próximos años.
Por el momento no hay detalles sobre plazos, costos ni regulaciones específicas que enfrentará el proyecto. La edición genética en animales de trabajo plantea desafíos éticos, regulatorios y de bienestar animal que seguramente serán debatidos en los próximos meses.
La combinación de dos perfiles tan distintos —el de Luckey, conocido por Oculus y su cercanía con el mundo de la defensa, y el de Lamm, enfocado en biotecnología extrema— sugiere que Warhound no se trata solo de un concepto futurista, sino de un intento concreto de llevar la frontera de la ingeniería biológica al campo de batalla.