Inteligencia artificial

OpenAI suma marcas de agua invisibles en los textos de ChatGPT y Codex

La compañía empieza a probar textGrain, un sistema de watermarking que identifica contenido generado por IA. Por ahora solo llega a usuarios de la Unión Europea.

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Cámara, micrófono y aro de luz sin marcas en un espacio de trabajo digital, plano medio documental, perspectiva natural
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

OpenAI anunció que está implementando un sistema de marcas de agua invisibles y legibles por máquina en el texto que generan sus modelos. Se llama textGrain y ya empezó a rodar de forma gradual en ChatGPT y en Codex, aunque por el momento solo para usuarios que se conectan desde la Unión Europea.

Según la compañía, este watermarking “iguala o supera” a otras soluciones existentes, como SynthID de Google DeepMind, que también sirvió de base para el sistema que Anthropic lanzó en agosto. El objetivo es poder identificar después si un texto fue creado por IA, algo cada vez más pedido por reguladores y empresas que quieren evitar el uso indebido de contenido generado.

La noticia llega en un contexto de regulaciones más estrictas. La Unión Europea ya tiene en marcha el AI Act, que exige medidas de identificación claras en sistemas de alto riesgo. Al limitar el rollout inicial al territorio europeo, OpenAI parece responder directamente a esas exigencias regulatorias sin afectar todavía al resto del mundo.

Cómo funciona y qué significa para vos

El watermarking es invisible para el usuario final: no cambia el texto, no se ve a simple vista y no afecta la calidad de las respuestas. Solo una herramienta específica de OpenAI puede leer esa marca digital. De esta forma, si alguien copia y pega el texto en otro lado, se podría rastrear su origen.

Por ahora, si estás en Argentina, Uruguay, México o cualquier otro país de Latinoamérica, todavía no te va a aparecer. OpenAI no dio fecha de cuándo llegará al resto del mundo, pero es probable que se expanda una vez que terminen las pruebas en la UE.

Esto se suma a otras medidas de seguridad que la empresa viene tomando, como los límites de uso y las políticas de contenido. La idea es que, en el futuro, medios, empresas y gobiernos puedan verificar si un documento, un informe o un post fue escrito por una persona o por una IA.

Qué podés hacer mientras tanto

Si publicás contenido generado con ChatGPT, lo más transparente es siempre aclarar que fue asistido por IA. Muchas redacciones y empresas ya piden esa mención. Además, podés usar herramientas externas de detección de IA (aunque ninguna es 100 % confiable) para chequear tus propios textos.

textGrain representa un paso concreto hacia la “identificabilidad” del contenido generado por inteligencia artificial. No resuelve todos los problemas —especialmente los de deepfakes en video o audio—, pero es una señal clara de que OpenAI está adaptándose a un mundo donde los reguladores ya no aceptan que la IA sea una caja negra.

En los próximos meses se espera que más compañías sigan este camino. Anthropic ya lo hizo y Google lo viene probando. Para los usuarios comunes de Latinoamérica, el cambio todavía no se nota, pero es muy probable que en 2027 estas marcas de agua se conviertan en estándar en la mayoría de los chatbots grandes.

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