Inteligencia artificial

Microsoft apuesta fuerte por su chip Maia 300 y NVIDIA empieza a mirar de reojo

La compañía reveló la tercera generación de sus aceleradores de IA que llegará en 2027 con foco en inferencia, mejor eficiencia energética y menos dependencia de proveedores externos.

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Pasillo entre racks de un centro de datos con luces azules
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Microsoft acaba de dar un paso más en su estrategia para reducir la dependencia de los chips de NVIDIA. La empresa presentó Maia 300, la tercera generación de sus aceleradores de inteligencia artificial, que comenzará a desplegarse en producción a partir de 2027.

El anuncio va más allá de un chip nuevo: Microsoft planea convertir la familia Maia en su principal sistema de inferencia para productos y servicios de IA, con despliegues que escalarán a varios gigavatios. Por ahora es una hoja de ruta, pero se apoya en lo que ya viene haciendo con Maia 100 (presentado en 2023) y Maia 200, que desde enero de 2026 ya corre cargas reales como las de Copilot.

La diferencia entre entrenamiento e inferencia es clave acá. Mientras el entrenamiento necesita cantidades masivas de datos para crear modelos, la inferencia es lo que pasa cada vez que le hacés una pregunta a la IA y esperás respuesta. Microsoft quiere reforzar justamente esta segunda parte con sus propios aceleradores.

Maia 300 no es solo más potencia bruta. Usa una arquitectura con varios chiplets que reparten funciones, fabricados en proceso N2P de TSMC, y ocho pilas de memoria HBM4 para mover datos a gran velocidad. Además, incorpora un sistema de software que gestiona mejor el flujo de información y evita movimientos innecesarios.

En cuanto a rendimiento, Microsoft dice que procesará un 40% más de tokens por megavatio que algunos sistemas basados en GPU (sin dar nombres concretos de referencia). Un rack con 96 aceleradores ofrecería hasta siete veces el rendimiento en tokens por rack comparado con Maia 200, aunque también duplica la cantidad de chips.

La eficiencia energética es otro punto central. Cada rack está diseñado para operar dentro de un límite de 167 kilovatios, lo que permite coordinar mejor los aceleradores y escalar sin descontrolar el consumo eléctrico, un tema cada vez más crítico para los data centers.

Esto no es un caso aislado. Google ya tiene sus TPU, Amazon desarrolla Trainium y ahora Microsoft acelera con Maia. Ninguno de ellos está abandonando del todo a NVIDIA —de hecho, Amazon sigue sumando millones de sus GPUs—, pero sí buscan controlar más su propia infraestructura para crecer a escala y manejar mejor los costos.

Para los usuarios de Latinoamérica, esto se traduce en servicios de IA que podrían volverse más estables, potencialmente más baratos a largo plazo y menos dependientes de un solo proveedor. Aunque los detalles de precios y disponibilidad concreta en la región todavía no se conocen, el movimiento marca una tendencia clara: los gigantes tech quieren fabricar su propio “motor” para la IA.

Vamos a ver cómo evoluciona esta carrera en los próximos meses. Por ahora, Maia 300 es la apuesta más concreta de Microsoft para tener más control sobre la infraestructura que hace posible herramientas como Copilot y Azure AI.

Lo que cambia para vos

  • Inferencia más eficiente en los servicios de Microsoft.
  • Menor dependencia de NVIDIA en parte de su flota.
  • Enfoque fuerte en consumo eléctrico y escalabilidad a gigavatios.

Si usás habitualmente Copilot o herramientas de Azure, este es el tipo de noticia que termina impactando en la velocidad y el precio de lo que terminás usando todos los días.

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