Juan Luis Arsuaga y la IA: los cambios económicos siempre generaron conflictos
El antropólogo advierte que no hay precedente histórico de un cambio de modelo económico sin tensiones sociales. Qué pasó en la Revolución Industrial y qué números manejan hoy sobre empleo e IA.
El antropólogo Juan Luis Arsuaga, especialista en evolución humana, no es economista. Cuando le preguntan por la inteligencia artificial, responde con lo que mejor conoce: la historia. “Ojalá esta vez no ocurra, pero no hay precedentes de un cambio de modelo económico que no produzca conflictos”, dijo en una entrevista reciente.
Para Arsuaga el nudo no está en que una máquina aprenda a hacer una tarea concreta, sino en qué ocurre cuando cambia la estructura económica y parte del trabajo humano deja de ser necesario. Queda abierto quién pierde y quién gana en ese desplazamiento.
La última vez que cambió el modelo: la Revolución Industrial
Entre 1780 y 1840 la producción por trabajador en Gran Bretaña creció un 46 %, mientras que el salario real apenas subió un 12 %. El historiador económico Robert Allen llamó a ese periodo la “pausa de Engels”, en referencia al libro de Friedrich Engels sobre la clase obrera inglesa de 1845. Según sus cálculos, la tasa de beneficio de los empresarios se duplicó mientras los sueldos se estancaron. Solo entre 1840 y 1900 los salarios reales subieron un 123 % frente a un 90 % de aumento en productividad.
No todos los economistas coinciden en que existió esa pausa. Nicholas Crafts sostiene que la participación del trabajo en la renta nacional subió ligeramente del 57,1 % al 59,2 % entre 1790 y 1840. La discusión sigue abierta con datos de hace más de dos siglos.
Del conflicto, en cambio, hay registro claro. En 1811 los tejedores de medias de Nottinghamshire intentaron negociar mejores salarios y que los fabricantes dejaran de usar las máquinas para producir prendas baratas de menor calidad. Al fracasar, rompieron más de 260 bastidores. El movimiento ludita no se oponía a la tecnología en sí, sino a su uso para recortar salarios. El Parlamento respondió declarando delito capital la destrucción de maquinaria, envió 14.000 soldados y terminó con varias ejecuciones.
Qué dicen los números actuales sobre IA y empleo
La Organización Internacional del Trabajo y el instituto polaco NASK calcularon en 2025 que el 24 % de los empleos mundiales están expuestos a la IA generativa; esa cifra sube al 34 % en países de renta alta. Los puestos administrativos son los más afectados, pero la expectativa más probable es la transformación de tareas y no la eliminación masiva de puestos.
El FMI, en un informe de enero de 2024, estimó que casi el 40 % del empleo global y el 60 % en economías avanzadas está expuesto. En estas últimas, la mitad de los empleos expuestos podría beneficiarse mientras la otra mitad enfrentaría menor demanda, salarios más bajos o menos contrataciones. El organismo advirtió que, en la mayoría de los escenarios, la IA agravaría la desigualdad.
En España, Funcas proyectó para el periodo 2025-2035 una destrucción de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos por IA, con un escenario optimista de 700.000 y uno pesimista de más de 3,5 millones. Al sumar la creación de 1,61 millones de puestos nuevos ligados a la tecnología, el saldo neto central quedaría en una pérdida de unos 400.000 empleos.
Sin embargo, los datos reales todavía no muestran destrucción. El Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo de Fedea y BBVA Research señaló en septiembre que más del 30 % del empleo español está en ocupaciones muy o bastante expuestas a IA generativa, y desde 2022 el empleo en esos rubros creció por encima del promedio. Florentino Felgueroso, de Fedea, afirmó que no se observa desplazamiento por ahora. Los autores de BBVA piden cautela: los efectos no son automáticos ni homogéneos. Los más expuestos son los jóvenes de 25 a 34 años y los trabajadores con estudios superiores.
El temor es mayor donde hay menos formación
Una encuesta de la Comisión Europea realizada en febrero y marzo de 2026 a más de 21.000 personas mostró que el 54 % usa herramientas de IA y casi la mitad lo hace en el trabajo. Entre quienes la usan laboralmente, el 41 % teme ser desplazado, con mayor preocupación entre operarios, personas de menor renta y menor formación. La adopción desigual podría ampliar brechas dentro de los mercados laborales y entre regiones.
En España, según ADP Research, el 15 % de los trabajadores usa IA a diario y el 11 % cree que terminará sustituyéndolo. Bruselas anunció el 22 de julio la creación de un grupo de expertos de alto nivel para analizar cómo transforma la IA el empleo, una de las tres prioridades de su estrategia social.
Arsuaga no hace pronósticos económicos, solo recuerda que cada vez que cambió el modelo productivo aparecieron ganadores y perdedores, y que los perdedores no siempre aceptaron el resultado en silencio. Ojalá esta vez sea distinto, dice. La historia, hasta ahora, no ofrece muchos ejemplos de que lo sea.