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La Quebrada de Humahuaca. Un viaje de ida.

Es tal vez uno de los destinos más clásicos para turistas de diferentes partes del mundo, y cada ves más visitado (enhorabuena!) por viajeros argentinos. Posee paisajes de una belleza única, comidas caseras que solo aquí pueden disfrutarse, y gente que, dentro de su humildad y sencillez, ofrece todo de sí mismos para que los visitantes se sientan bienvenidos.
La Quebrada de Humahuaca se encuentra en el norte argentino, en la provincia de Jujuy. Es una zona árida, que posee una gran combinación de hermosos paisajes, y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por su gran belleza natural.
Solo por destacar dos lugares, quisiera mencionar la famosa villa de Purmamarca, donde el principal atractivo es el Cerro de los 7 colores, cuya vista es tan espectacular que cautiva incluso a los lugareños, y que además cuenta con una gran cantidad de artesanos que hacen hermosos trabajos de diversos materiales como arcilla, pelo de llama y alpaca. Desde una pequeña piedra, hasta una máscara con materiales combinados en perfecto equilibrio, todo aquí es encantador.
Otro lugar muy visitado, y un destino muy elegido por los amantes de la botánica y de la historia, es el Pucará de Tilcara. Pucará significa “fortaleza”. Y allí vivió uno de los pueblos más importantes de la época prehispánica de la region de Humahuaca. El Pucará tiene una extensión de aproximadamente 15 hectáreas, y allí se pueden visitar las edificaciones construidas por los habitantes de la zona, barrios enteros, con viviendas, lugares para adoración y celebraciones religiosas e incluso una necrópolis, entre otros espacios. Muy cerca de este lugar, y dada la flora típica de la zona, se construyó un hermoso jardín botánico, con una gran cantidad de especies de cactus y otras plantas. También se puede visitar dentro del Pucará un pequeño museo que nos remite a la vida de estos pueblos y nos permite conocer su cultura y su civilización. El Pucará ha sido declarado Monumento Histórico Nacional.
Estos son dos de los lugares que más me sorprendieron en mi viaje al norte argentino. Pero también vale la pena conocer y degustar sus platos típicos. Me permito sugerir dos manjares que me dejaron sin palabras: la deliciosa pizza de llama, una pizza casera con láminas de carne de llama (una de las carnes más consumidas en el norte argentino) y mozzarella, acompañada de una cerveza negra, la cerveza más consumida en la region, y otro de los platos infaltables son las clásicas empanadas salteñas, principalmente las de queso, una delicia tan simple como exquisita, que solo puede comerse en estás tierras. El vino del norte es la bebida ideal para acompañar estos pequeños manjares.
Definitivamente, el norte argentino merece la visita de todos. De punta a punta, cada sitio tiene sus propios encantos, su historia y su belleza, sus delicias y su gente, un lugar único en el mundo que nos enorgullece como argentinos, y nos deslumbra como turistas, sin importar origen, ideología o religión. Un lugar al que siempre vale la pena volver.