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Atraso cambiario

En la Argentina hay atraso cambiario. Esto lo escuchamos en la radio y lo vemos en la televisión. Todos terminan siempre con una misma idea: tarde o temprano vamos a ver una devaluación. Los economistas repiten el mensaje, una y otra vez, el dólar está muy barato y la Argentina pierde competitividad a nivel internacional. Vamos a analizarlo: lo primero a saber es ¿qué es el tipo de cambio real? Se trata del precio de una unidad de moneda extranjera (dólar) expresada en términos de la moneda nacional (peso). Recién ahora es que podemos preguntarnos: ¿en qué consiste?

Atraso cambiario significado

Hablamos de un atraso cambiario cuando una moneda “débil” se aprecia,  en relación con una moneda fuerte. También sucede cuando el dólar se incrementa en menor proporción que los aumentos de la inflación y a los salarios. Probablemente te estés preguntando ¿qué importancia tiene todo esto para vos?

Atraso cambiario consecuencias

Bueno, el dólar es más barato (gracias a factores como el blanqueo de capitales). En Argentina hoy se cotiza en $15,80, muy lejos de sus niveles máximos alcanzados el año pasado. Recordá que el dólar en 2016 tocó un valor máximo de $16,20 en diciembre pasado. En condiciones normales, el valor del dólar nos indica si sobran o faltan billetes verdes en la economía. Si el dólar está muy barato, la señal a productores y consumidores es que sobran divisas. Los empresarios dejan de producir bienes que se pueden cambiar por dólares y las familias reorientan su gasto hacia bienes y servicios transables, esos que fijan su precio de acuerdo a la divisa. En caso contrario, cuando sube el dólar, el mensaje es que los productores deben dejar de fabricar servicios que no generan divisas y volcarse a la contratación de trabajadores para fabricar más bienes transables. Un dólar alto, es un incentivo para que los consumidores dejen de gastar en celulares, motos, autos y viajes, y vuelquen su consumo a los servicios que no escasean.

¿Hay atraso cambiario en la Argentina?

Existe un método muy sencillo para verificar si hay (o no) atraso cambiario. Simplemente tenés que observar el comportamiento de la inflación en relación al tipo de cambio: los precios miden los costos de producción. Si estos aumentan mientras el tipo de cambio es constante, entonces se encarecen en relación al dólar. ¿Quién se ve beneficiado? Un importador. ¿Quién se ve perjudicado? Un exportador. Entonces asumimos que un atraso cambiario es negativo porque desalienta la producción orientada al extranjero. En vista de que en la Argentina se busca una balanza comercial positiva -que las ventas superen a las compras-, cualquier freno a las exportaciones impacta positivamente en la cantidad de divisas que el país puede tener y, en última instancia, al trabajo.

 

Atraso cambiario 2016

Durante el gobierno de Cristina Kirchner, con 4 años de vigencia de las restricciones a la divisa, rigió una política de dejar “atrasar” al tipo de cambio, como ancla para la elevada inflación e incentivo a las importaciones. La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada trajo la liberación del mercado cambiario y con ello se puso fin a una inmediata devaluación del peso, con el propósito de revertir el ciclo de salida de dólares que agotó las arcas del Banco Central (BCRA). El atraso cambiario siempre fue buen ingrediente para un año electoral, porque frena la inflación, da sensación de mayor poder adquisitivo, pero quita competitividad: se dice entonces que es sinónimo de “pan para hoy y hambre para mañana”. El dólar sube a un ritmo inferior al de la inflación que podemos resumir así:

  1. Emisiones de deuda: 2016 fue un festival de endeudamiento tras la salida del default.
  2. Anuncios de inversión: ingresos de capital del orden de 15.000 millones de dólares.
  3. Tasas internacionales: la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) programó continuas subas.
  4. Suba de los precios del agro: 2016 contribuyó a la economía con una extraordinaria recuperación de precios de los principales productos de exportación de la Argentina.
  5. Estancamiento: una economía que no crece modera las importaciones a pesar del ventajoso valor del dólar para ingresar productos foráneos.
  6. Tasas del BCRA: los elevados rendimientos de las Lebacs en 2016 (38%) impulsó a que muchos inversores se deshicieran de los dólares para buscar rendimientos en pesos.

¿Atraso cambiario en 2017?

En su último informe difundido en diciembre, el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano advirtió que se acentúa el atraso cambiario. En octubre, por ejemplo, alcanzó 20,8% con relación a diciembre de 2015, un peligroso nivel para la industria nacional. El tipo de cambio nominal creció apenas 10,1% en 2016, mientras que los bienes, medidos por el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, lo hicieron en 45%.

La relación entre el atraso cambiario y los bonos soberanos

Si estamos tan seguros de que hay un atraso cambiario, ¿en qué invertimos? La elección correcta si continúa o se profundiza el atraso cambiario, son las alternativas en pesos. Las Letras del Banco Central (Lebacs) aún conservarán atractivo, especialmente porque Federico Sturzenegger, presidente de la entidad, ha dicho que las tasas reales seguirán siendo positivas. El Programa Monetario indica que la inflación oscilará entre 12% y 17% anual a fin de 2017, con lo que las Lebacs serían lo mejor a corto plazo si confiás en el BCRA. Además, si la confianza sobre el sendero de la inflación descendiente se mantien, los inversores tienen a disposición bonos a tasa fija en pesos que rinden entre 16% y 22%, según el plazo. Ahora, si el BCRA no cumple con sus metas, la rentabilidad de la renta fija será menor a la esperada. En ese caso, lo mejor sería posicionarse en títulos en pesos que ajusten por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que pagan una tasa real de entre 3% y 4%.