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HIPOACUSIA O SORDERA PROFESIONAL

HIPOACUSIA O SORDERA PROFESIONAL
El ruido lesiona el oído interno, siendo los tonos agudos más nocivos que los graves.
Los tonos agudos son los que se producen con más frecuencia en el medio industrial.
De ahí que el examen audiométrico de los trabajadores/as que han estado sometidos a una exposición prolongada a altos niveles de ruido revela, pérdida de agudeza auditiva en las gamas de frecuencias más altas: entre 3.000 y 6.000 Hz, y en particular, alrededor de los 4.000 Hz.
La lesión comienza alrededor de los 4.000 Hz, y luego se extiende a las frecuencias más próximas. Con el tiempo va ampliándose hasta afectar a la BANDA CONVERSACIONAL (son las frecuencias entre 500 y 2.000 Hz). Estas frecuencias se corresponden con las que «normalmente» emite la voz humana.
Según informes de la Organización Internacional para la Normalización (ISO), los trabajadores/as que han sido expuestos a intensidades superiores a 85 dB, es característica la pérdida auditiva por ruido.
El ruido destruye las células ciliadas del órgano de Corti (en el oído interno), dando lugar a una HIPOACUSIA NEUROSENSORIAL PURA (DE PERCEPCIÓN), con disminución de los niveles de audición tanto por vía aérea (a través del oído) como por vía ósea (transmisión del sonido a través del cráneo). Esta sordera, además de ser de percepción, es irreversible, es decir permanente, ya que no se recupera la audición y no existe tratamiento.
La utilización de audífonos (amplificadores del sonido) mejora únicamente la sensación subjetiva de la persona, sobre todo en sus primeras fases de evolución de la sordera, pero no resulta eficaz porque la lesión está en la percepción, y no en la transmisión de los sonidos. Por otro lado, es una lesión progresiva, dependiendo de la intensidad y tiempo de exposición al ruido, va avanzando inexorablemente.
Para entender las alteraciones en la percepción de los sonidos, suele utilizarse el siguiente ejemplo: Es como si se pretendiera escuchar la grabación de un disco, que está en condiciones correctas, en un equipo adecuado, sin deterioro, se conectan los pulsadores…etc. pero es imposible oírlo si no hay conexión a la red. El defecto en la conexión, impedirá oír la grabación, aunque se accione el mando del volumen.
A efectos preventivos, es interesante destacar, que el comienzo de esta pérdida auditiva, típicamente en la banda de los 4.000 Hz (escotoma), en algunas personas se encuentra en los 6.000 hz el indicativo de inicio de lesión.
Las frecuencias de 4.000 – 6.000 Hz no están incluidas entre las utilizadas en la banda conversacional, por lo tanto, la persona no se da cuenta de la pérdida auditiva en su comienzo, pues aún no tiene dificultades para oír la voz humana. Cuando se siente que hay cierta dificultad para escuchar la voz, ya es un estadio muy avanzado, y a partir de ahí la sensación de pérdida presenta una evolución afectando incluso la esfera social de la persona.
Como se ha citado, es una hipoacusia irreversible, no tiene tratamiento, y afecta a los dos oídos (bilateral) de forma similar (simétrica). Esta es la forma más frecuente, pero no hay que descartar que en algunos casos, afecta a un solo oído. Por ejemplo: cuando la fuente sonora no es ambiental sino que proviene de un lado solamente. Un ejemplo característico es la sordera del oído izquierdo del conductor, cuando el ruido del exterior de fábrica lo recibe por ese lado de la ventanilla abierta, permaneciendo sano el otro oído porque la propia cabeza realiza la función de apantallamiento.
La demostración de unilateralidad de la lesión, es sencilla de comprobar mediante el estudio de las condiciones del puesto de trabajo.
Para confirmar el origen profesional de esta sordera, además de las características descritas, se añade la existencia de una historia de exposición profesional a los niveles elevados de ruido. Una forma de facilitar estos datos, se realiza incluyendo en el archivo de Salud Laboral, los resultados de las mediciones efectuadas en los puestos de trabajo (sonometrías). Además es necesario descartar la existencia de hipoacusias de otro origen, como las de transmisión, o las originadas por causas tóxicas o infecciosas. (También es posible encontrarse una asociación de sordera profesional con otras lesiones añadidas, por ejemplo: una otitis de repetición (infección) por el uso de un protector inadecuado junto a sordera… etc.
Debe tenerse en cuenta que se añade el envejecimiento natural del oído por la edad, y que afecta de forma diferente.