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“GENOCIDIO CULTURAL”

GENOCIDIO CULTURAL

imagesAutor: Alejandra Perazzo

2°Año T. S. en Turismo

(Patrimonios de EAAyO)

A lo largo de la historia de la Humanidad, el robo o destrucción de los bienes del enemigo han sido una tradición. Bien para mostrarlos como trofeos de una victoria o bien por su valor económico. Siglos antes de Cristo las grandes civilizaciones arrasaban los monumentos, los fanáticos dañaban las  imágenes y esculturas que encontraban a su paso.

En la actualidad, militares y civiles leales a los gobiernos de Damasco y Bagdad, sunníes/sunitas, occidentales, mujeres, kurdos, minorías étnicas y religiosas… a la larga lista de enemigos y víctimas de los yihadistas del Estado Islámico, hay que sumarles el patrimonio histórico y cultural de Siria e Irak. Con su venta o destrucción las fuerzas radicales islamistas consiguen el dinero necesario para financiar sus actividades. Además alimentan su poderoso aparato de propaganda mostrando videos en los que arrasan con museos o yacimientos arqueológicos.

El interés por los pueblos antiguos con la colonización occidental del mundo mejoró la suerte de los saqueadores con el robo sistemático del  Patrimonio Cultural de esos pueblos. La campaña de Napoleón en Egipto es un claro ejemplo, al llenar de piezas únicas museos como el Louvre de Paris y el British Museum de Londres. En la actualidad el Estado Islámico se financia con el contrabando y venta de piezas arqueológicas saqueadas en Siria e Irak, generando beneficios para sí mismos.

Según la UNESCO,  5 de los 6 yacimientos protegidos en Siria han quedado seriamente dañados. La guerra civil que enfrentan los sirios desde el 2011, ha reducido algunas de sus ciudades milenarias o centenarias, que son campos de batalla, a escombros. Entre los monumentos  y lugares de culto más afectados por ataques  están la ciudadela  y la gran Mezquita de los Omeyas, al igual  que los Museos de Caligrafía Árabe y el de las Artes.

La ruta de las caravanas que conducía a la Meca ha sufrido profundos daños en alguna sus joyas arquitectónicas, como en los vestigios paleocristianos, el teatro romano, la puerta de Nabatea, la Mezquita de Mebrak al Naqah, en la que se dice se depositó el primer Corán.

Palmira  uno de los centros culturales  mas importantes de la antigüedad, hoy tomada por el régimen Yihadista, está saqueada y dañada, entre muchísimas otras.

Según la Asociación para la Protección de la Arqueología Siria, el ISIS y la insurgencia radical sunní han destruido  o saqueado esculturas y reliquias de unos 3000 años de antigüedad en   Tell Ajaja, Palmira y Mardin. Esto no significa solamente la destrucción de miles de años de historia y cultura sino también la destrucción de la actividad turística, que para la región significa  el 12 % de los ingresos totales del país.

La barbarie cultural yihadista como arma de guerra en Irak, donde existen alrededor de 12.000 yacimientos arqueológicos, incluyendo más de 150 ciudades y antiguos poblados sumerios , como Babilonia, Nimrud, Nínive. Los saqueos en este país no son un problema reciente, antes del régimen de Saddam Hussein era un paraíso para saqueadores.

La guerra del Golfo dejó las puertas abiertas al saqueo en gran escala, siendo asaltado el Museo de Bagdad en varias oportunidades, miles de objetos de arte perteneciente a la cultura sumeria fueron robados y comercializados en el mercado negro. Perdiendo en estos saqueo la Dama de Warka  considerada “la monalisa de la cultura sumeria”.

En la Capital del Estado Islámico Ar-Raqqah los yihadistas ordenaron la demolición pública de una colosal puerta asiria  del siglo VIII AC, bombardearon la muralla de Nínive  en Al-Tahrir, difundiendo un video de propaganda en el que mostraban la destrucción de las piezas originales asirias, en busca de la  provocación del terror como arma. Estos actos de vandalismo se intentan justificar haciendo una analogía con la llegada de Mahoma a La Meca, cuando éste destruyó los ídolos de diferentes deidades.

Otros países del Oriente Próximo sufren  indirectamente las consecuencias de su cercanía, no se destruyen sus monumentos pero se resquebraja su economía.

Este es el caso de Jordania, cuyo mayor atractivo es PETRA, construcción que cuenta con 20.00 años de antigüedad.

PETRA (en griego significa Roca),  es en realidad un enorme cementerio. Sus impresionantes fachadas talladas en la roca son los monumentos funerarios  y templos de los reyes  y nobles  Nabateos.

Aunque Jordania se puede considerar un remanso de estabilidad  y no es un país que genere conflictos, su entorno y los conflictos en él reinantes hacen que se genere una situación de inseguridad. Jordania está rodeada de diversas amenazas, como el conflicto Palestino-Israelí,  Irak  y el Estado Islámico o Siria  y su régimen, esto es un evidente obstáculo que frena a los turistas a la hora de elegir Petra como opción para visitarla.

Además posee riesgo de infiltración yihadista  con la intención de su destrucción y saqueo. Paradójicamente el turismo que da la vida a la región, ha alcanzado 4.500.000 visitantes, es el mismo que, si no se organiza de manera correcta, puede poner en peligro las históricas ruinas, que además han sido afectadas por la erosión del viento  o los terremotos que afectaron a la zona en la antigüedad.

Ante todos estos hechos de barbarie, se ha pedido a la comunidad internacional que aumenten los esfuerzos de protección para salvar el patrimonio de la cultura y la historia universal. No existe justificación política ni religiosa alguna para destruir el patrimonio de la humanidad en lo que se ha calificado como un verdadero “crimen de guerra” y “un genocidio cultural” tanto en Siria como en Irak, el país de los ríos Tigris y Éufrates, la cuna de la civilización  y el lugar de nacimiento de la escritura, por donde pasaron célebres pueblos como los  sumerios, acadios, asirios, babilónicos, medos, otomanos  entre otros.

La Humanidad entera se debe comprometer a favor de la protección y resguardo de bienes extraordinarios y fenómenos únicos, para preservar siglos de historia donde nacieron las tres religiones monoteístas: el Judaísmo, el Cristianismo  y el Islam como así también dónde se hicieron grandes descubrimientos de la antigüedad.

Aunque  el propósito del Estado Islámico, destruyendo el patrimonio, sea  el de pretender debilitar a sus enemigos, intimidarlos y borrarlos de la Historia para que no quede recuerdo de ellos…la historia ha demostrado, incluso en sus capítulos más oscuros,  que hasta los peores viajes a las tinieblas terminan con la victoria de la Luz!!!

Que así sea!!!

 

 

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