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No podía empezar de peor forma posible la decisiva semana sobre el Brexit que tiene que afrontar Theresa May. La primera ministra británica vio este martes cómo el Parlamento forzaba a su Gobierno a mostrar «de manera inmediata» el informe legal del acuerdo que el Gobierno solo publicó resumido esta misma semana.

Por primera vez en la historia, salía adelante una moción que acusaba de «desacato» a un Ejecutivo, ya que el Gobierno de May se negó a compartir la totalidad de un documento que se había comprometido a enseñar hace menos de un mes.

Desde el Gobierno, y para calmar las presiones de la oposición, se había publicado un resumen del texto de casi 45 páginas, apoyado en la comparecencia ante los Comunes del fiscal general de Reino Unido, Geoffrey Cox. El fiscal defendió el lunes en el Parlamento que el documento no debía ser mostrado por diferentes motivos, pero la unión de toda la oposición en bloque, incluido el principal socio de Gobierno de May, los Unionistas de Irlanda del Norte (DUP), ha hecho claudicar al Ejecutivo e imponerle este castigo democrático que nunca antes había sido visto en la cámara británica.

Una moción que contó con 311 votos a favor y 293 en contra y que no fue la única que perdió el Ejecutivo británico durante la nefasta tarde de ayer. Antes había tratado de ganar tiempo pidiendo remitir el caso a una Comisión del Parlamento que lo analizara y dictaminase que era mejor no publicarlo. Una petición que también tumbó la cámara por 311 votos a favor y 307 en contra.

Desde el partido laborista, el principal impulsor de esta moción, tildaban de «lamentable» que el Gobierno «haya dejado que las cosas llegarán hasta aquí», aseguraba el portavoz para el Brexit de esta formación, Keir Starmer.

A pesar de todo esto, May no hizo ninguna mención a esta situación cuando daba comienzo con su discurso al debate sobre el acuerdo, que se extenderá hasta la votación del próximo martes 11 de diciembre. La primera ministra británica, sin embargo, volvía a apelar al compromiso de los diputados para que lo saquen adelante «necesitamos entregar un Brexit que respete la decisión del pueblo británico en el referéndum», aseguraba. También señalaba que el proceso ha tenido «un efecto corrosivo en la política» británica y que amenazaba de nuevo con que no hay «plan B».

Por ahora, lo que parece claro es que será muy complicado, una tarea casi imposible, convencer a todos los críticos con el acuerdo (más de 100 conservadores ya han anunciado o tienen intención de votar en contra) para que apoyen su acuerdo de Brexit. De no hacerlo, su puesto correría más peligro que nunca.
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