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El gobierno alemán ha retirado de los presupuestos generales de 2018 y 2019 las partidas de gasto de subvenciones a la Asociación de Mezquitas Musulmanas Turcas (DITIB). «Quien propaga el nacionalismo y difunde el odio contra los cristianos, los judíos o las personas sin fe, quien espía desde Alemania para el gobierno turco, no puede considerarse un socio en la lucha contra el extremismo religioso», ha justificado el portavoz de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel en materia de Interior, Christoph de Vries, «si el gobierno ha tomado esta medida de suspender los fondos es porque está tomando en consideración estos factores y ha actuado en consecuencias».

Además de su cuestionada relación con las instituciones turcas, esta asociación ha sido origen de varias polémicas, la última el pasado mes de abril, cuando se supo que en varias de sus mezquitas los niños en edad escolar se vestían con uniformes militares y banderas turcas para recrear escenas de guerra de exaltación nacionalista.

Concretamente, fueron las mezquitas de Herford, Mönchengladbach y Ulm en las que se confirmó que habían tenido lugar estos «juegos de guerra», aunque se sospecha que se repetían en muchas otras mezquitas. En estos eventos, los niños disfrazados de vestidos turcos desfilaban por la mezquita antes de escenificar una batalla en la que se desplomaban en el suelo simulando haber sido alcanzados por fuego enemigo y eran amortajados con una bandera turca mientras las niñas, desde el otro extremo de la mezquita, cantaban «La bala que te golpeó siento en mi vientre… ¡Mi mártir!, duerme tranquilo», en conmemoración de la Batalla de Gallipoli.

Una red de unos 970 imanes atiende estas mezquitas, muchos de ellos enviados desde el Ministerio de Religión de Turquía en periodos de cinco años que pasan en Alemania como servicio a la asociación, que ha rechazado la oferta de imanes alemanes formados en las Universidades de Münster, Osnabrück y Tübingen. Solo en 2017 fueron enviados por la organización gubernamental turca Diyanet 350 con visado de trabajo.

«Este no es el verdadero islam»

Ahmad Mansour, autor de libros como «Hablemos claro sobre la integración» o «Contra la falsa tolerancia», apoya esta medida y dice que «estoy de acuerdo con este paso lógico que ha dado el gobierno federal». «No puede seguir fluyendo dinero público a una organización que no apoya los valores que representa y defiende el Estado alemán», justifica. Se calcula que los fondos que la DITIB ha recibido entre 2014 y 2017 a través de diferentes programas gubernamentales, dependientes de diversos Ministerios, ronda los 6 millones de euros.

«En Siria yo acudía regularmente a la mezquita y quise seguir haciéndolo cuando llegué a Alemania, pero lo que encontré no era Islam», se queja en refugiado sirio musulmán Hani Salam, que ahora vive cerca de Colonia, «cuando vi a todos esos hombres con barbas pobladas y escuché cómo hablaban… me recordaban a los Jaish al-Islam, los rebeldes islamistas que conquistaron mi ciudad cerca de Damasco». Salaman reconoce que se ha sentido «incómodo con la interpretación literal que se hace del Corán» en esas mezquitas y con las «constantes presiones sobre la forma de vestir y de pensar» a que son sometidos sus fieles.

En Alemania, donde todas las creencias son apoyadas por el Estado, la mayoría de los cuatro millones de musulmanes hasta la llegada de los refugiados habían llegado originalmente desde Turquía y acuden a mezquitas donde se habla turco y que están parcialmente financiadas por Ankara. En 2015, unos 890.000 solicitantes de asilo, más del 70% de ellos musulmanes, entraron en el país. En torno a un terció procedía de Siria. Muchos de ellos no quieren ir a mezquitas turcas porque no entienden los sermones de los imanes. Prefieren rezar donde la gente habla árabe, a menudo financiadas por Arabia Saudí y países del Golfo. Algunas apoyan interpretaciones ultraconservadoras o altamente literales del Islam, como el wahabismo o el salafismo.

Un estudio reciente de la Oficina Federal de Investigación Criminal revela que la radicalización de los islamistas en Alemania se produce en la mezquita (48% de los casos), a través internet (44%), en los llamados seminarios islámicos (27%) y en el ámbito familiar (20%), todos ellos espacios de difícil acceso y control para los poderes del Estado. Con unos cinco millones de musulmanes, aunque menos de la mitad de cinco rezos diarios, es que no se sabe con exactitud cuántas mezquitas hay, cómo se financian o quien dirige la oración. Visibles y con minarete hay unas 150, pero la cifra real se aproximaría a las 2.600. En torno al millar sirve a la comunidad turca.
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