El pecado original de Uber: un modelo de negocio al margen de la ley

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Uber es una empresa internacional que ofrece al público un medio de transporte con características únicas. En muy poco tiempo se ha vuelto uno de los favoritos de los usuarios gracias a su facilidad, alternativas de viaje, seguridad y bajos costos. Funciona mediante una aplicación propia y gratuita, obligatoria tanto para el conductor como el pasajero. Conecta a ambas partes a través de sus dispositivos móviles para mediar ubicaciones y así experimentar un excelente servicio de transporte rápido, cómodo y barato.

¿Alguna vez te costó parar un taxi? O simplemente estabas apurado y no aparecía ninguno ¿Te sentiste inseguro por no saber quién estaba al volante? Si en algún momento tuviste la oportunidad de viajar, con lo que cuesta juntar ese dinero, habrás transpirado como yo al tomar un taxi en el aeropuerto hasta el hotel rogando que no te maten con el precio. No te cansaste de llamar a la remisería y que además de tardar no aparezca y no te avisen. O que te digan: “Si te dejo en la puerta son $20 más porque tengo que dar la vuelta manzana”. Uber vio una necesidad y ofreció una solución, supo aprovechar que las personas cada vez más usan su Smartphone como una herramienta para facilitar su vida diaria y puso en nuestros teléfonos el poder. No solo te informa en que auto viajaras pudiendo escoger hasta la gama del vehículo, sino que te informa quien será tu conductor, su calificación y lo más importante: el costo del viaje! Su aplicación te permite seguir el recorrido, enviar tu ubicación a tus familiares o amigos, y algo tan simple como la posibilidad de pagar con tarjeta de crédito.

Su mejor estrategia de marketing fue contar con un “producto imbatible” una App que todo el mundo desea usar todos los días. El futuro de la empresa cuenta con dos grandes propuestas: El entorno del internet de las cosas y el sistema de transporte sin conductor. Es increíble como aquello que solo veíamos en películas hoy sea una realidad. Desde el año 2014 que iniciaron las pruebas en estos días se lanzaran los nuevos autos autómatas.

Pero este servicio ha estado en la polémica desde sus inicios. Por un lado en todos los países que desembarco los taxistas locales, quienes brindan un servicio bajo licencias autorizadas por cada estado, lo sintieron como una amenaza, exigiendo que se prohíba y en muchos lugares funcionó a través de huelgas y protestas. Pero esto Uber supo usarlo a su favor ya que la enorme difusión que tuvo por parte de sus competidores lo hizo tan popular y además sus millones de usuarios ante estas críticas aumentan su amor y defensa de la marca, ya que el “boca en boca” pasó a ser la mejor estrategia de comunicación y promoción. Comenzó una guerra de precios ofrecidos a los clientes y bonificaciones a los choferes para buscar su preferencia y de esta manera posicionarse en el mercado. Los sustitutos del taxi son muchos y dependen de la urgencia que tiene el pasajero por llegar a su destino o de su poder adquisitivo. El problema principal de la competencia hoy en día es la réplica de su sistema que fue lo que lo catapultó a la cima, empresas como la española Cabify, que desembarco en nuestro país en el año 2016 o Lyft en Estados Unidos cuyos coches lucen un llamativo bigote rosa logró que Uber pierda terreno en su propio país.

Uber en Argentina a pesar no estar regulada (solo es legal en Mendoza) mes a mes incrementa la cantidad de clientes, superando actualmente el millón de usuarios.

Puede que Uber sea quien domine las conversaciones sobre las App de transporte privado pero en otras partes del plantea los protagonistas son otros, ya que a medida que la demografía cambia la App tiene problemas para ganar participación del mercado. Hoy en día a pesar de dominar el mercado en gran parte del mundo hay lugares donde Uber es la Lyft del Uber de alguien más. Así sucedió en China con Didi Kuaidi quien domina ampliamente el mercado.

Las críticas hacia la compañía no se refieren solamente al cuestionamiento de la legalidad o ética de su actividad sino también a la escasa transparencia en sus datos. Al fin y al cabo, cuando una empresa hace algo tan innovador como Uber todas las críticas tienden a centrarse en ella.