El fenómeno de la codificación del derecho

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Codificar significa ordenar y sistematizar las normas jurídicas para lograr una mejor armonía entre ellas, y facilitar la función de jueces y estudiosos del derecho, que de lo contrario se hallarían con una multiplicidad normativa, a veces contradictoria, que los colocaría en situaciones dudosas al resolver los casos concretos.

El fenómeno de la Codificación del derecho, se inicia en Europa a mediados del

  1. XVIII, y culmina a principios del XX. Persigue un objetivo: ordenar, a través de

criterios racionales, en un cuerpo homogéneo –el Código– todas las normas jurídicas,

reglas y principios relativas a una determinada rama o sector del ordenamiento. Se trata

de elaborar un cuerpo legal, ordenado y sistemático, en el que se contenga la completa

regulación de una materia (civil, mercantil, procesal) superando el particularismo y la

fragmentación.

Hasta ese momento codificador, no había una manera de orden armónica de las reglas jurídicas. Existían recopilaciones que constituían un simple catálogo de normas, en el que se relacionaban sin responder, estrictamente, a un determinado criterio de

ordenación (por la materia, por la jerarquía de una norma respecto a otra o por el

momento de su vigencia). Se trata de una simple reunión, ni unitaria ni completa, de

normas. Esta falta de ordenamiento y conexión sistemática interna conducirá a dudar

acerca de la vigencia de las normas contenidas en la recopilación, a la complejidad de la

solución a adoptar (confusionismo) y, en consecuencia, a la inseguridad jurídica.

Económicamente este movimiento se inserta en la ideología liberal, establecimiento de la libertad de mercado, preponderancia de la autonomía de la voluntad y concepción de la propiedad privada como máximo exponente del poder individual (desaparecidos los derechos políticos y la confusión propiedad-soberanía característicos del antiguo Régimen).

 

Primer Código Comercial

Los historiadores consideran que el primer código de comercio fue desarrollado en Francia en 1807 y aprobado por Napoleón Bonaparte. El objetivo de las autoridades francesas era regular los valores negociables, la conformación de sociedades, el mercado de valores, las quiebras, el derecho bancario, los seguros y los concursos de acreedores, entre otras cuestiones. Si bien en ese primer código existieron manejos por parte del actual gobierno para aprovecharse del trabajo del resto de los ciudadanos, fue fundamental para que a posteriori dicho código se analizara y se ofreciera uno donde el fundamental objetivo es ofrecer un espacio libre y justo para el intercambio comercial; aunque en la práctica no llega a ser del todo así. El código de comercio forma parte del derecho privado, en su rama dedicada a las relaciones mercantiles. Las normas pretenden adaptarse a la dinámica de las relaciones económico.

Primer Código Civil

El primer código civil elaborado en la historia de la codificación del derecho privado fue el que redactó el jurista francés Gabriel François d´Olivier, titulado “Code civil de tous les peuples, ou Loix dictées par la Nature ei par la Raison”, el cual se hizo público en 1786.

 

Fue en Europa donde se redactó el primer código civil, con influencia de la tradición del derecho romano, ya que a pesar de los siglos transcurridos se mantuvo presente en universidades y en algunos tribunales, a la que se agregaba el generalizado conocimiento del latín entre la gente culta y de especial interés para los estudiosos del derecho. A éste tipo de factores se agregó las condiciones caóticas que prevalecían en el orden jurídico a las que d´Olivier se refirió de igual modo que a sus dos fuentes generales de inspiración, cuando expresaba “esta confusión, está complicación de las leyes actualmente en vigor en Europa, hacen más que nunca necesaria la redacción de un nuevo código.

Comienza con un artículo preliminar que refleja su inspiración jusnaturalista, y se divide en cuatro secciones:

  • De las personas
  • De las cosas
  • De las sucesiones
  • De las obligaciones

Cada sección se subdividía en cuatro artículos, es decir, dieciséis, los cuáles se integraban por varios párrafos separados, con un total de noventa y cuatro, que representan otras tantas disposiciones. Por su estructura y distribución de materias, el código sigue finalmente a las instituciones de Gayo y Justiniano. Es de observarse que éste código alcanzó un número considerable de preceptos que perduran no solamente en proyectos posteriores al de la Revolución, los tres de Cambacérès de 1793, 1794 y 1796, el de Jacqueminot de 1799, y el del gobierno de 1800, sino también en el código civil de 1804 y en los numerosos códigos que éste inspiró en todo el mundo.

Nacimiento del Código en nuestro país.

 

El Código fue redactado por los juristas Eduardo Acevedo, de nacionalidad uruguaya y el argentino Dalmacio Vélez Sarsfield en 1858, sancionado en 1859 y fue originalmente utilizado para regir en el entonces Estado de Buenos Aires que estaba separado del resto de las provincias reunidas en la Confederación Argentina. Ante la falta de una legislación nacional, algunas provincias adoptaron el código de Buenos Aires, mientras que otras se rigieron por el español de 1829.

Al unificarse la Argentina en 1862, el mencionado Código fue declarado por el Congreso nacional, mediante la ley nº 15, como nacional, y pasó a regir en todo el país. La demora se explica por los medios de transporte que existían en ese tiempo.

El Código Civil de la República Argentina fue el cuerpo legal que, hasta el 2015, reunía las bases del ordenamiento jurídico en materia civil en la Argentina. Fue redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield, como culminación de una serie de intentos de codificación civil que tuvieron lugar en el país. Fue aprobado por el Congreso de la Nación a libro cerrado, es decir, sin modificaciones, el 25 de septiembre de 1869, mediante la Ley n.º 340, promulgada el 29 de septiembre del mismo año, entrando vigencia el 1 de enero de 1871. Con numerosas modificaciones desde ese entonces, constituyó la base del Derecho civil argentino hasta el 1 de agosto de 2015, ​ cuando entró en vigencia el Código Civil y Comercial de la Nación.

El código de Vélez Sarsfield refleja la influencia del Derecho continental y de los principios liberales del siglo XVII, siendo sus principales fuentes el Código Civil de Chile, Código Civil de Francia y sus comentaristas, la legislación colonial española que aún estaba vigente en la Argentina, el Derecho romano (en especial a través de la obra de Savigny), el Derecho canónico, el Esboço de um Código Civil para o Brasil de Teixeira de Freitas y diversos códigos que habían sido promulgados por influencia del movimiento codificador de la época.

La aprobación del Código Civil argentino era necesaria por motivos jurídicos y políticos. Con ella se dotaría de unidad y coherencia a la legislación civil, ausente hasta ese entonces por la dispersa legislación vigente en el territorio argentino. Dichas unidad y coherencia, traerían consigo dos beneficios jurídicos muy importantes: facilitaría el conocimiento del Derecho por parte de los habitantes, y la aplicación por parte de los jueces. Asimismo, afianzarían la independencia política del país, a través de la independencia legislativa, y la unidad nacional, por la supremacía del código sobre la legislación provincial.

A pesar de la estabilidad que el Código Civil le proporcionó al ordenamiento jurídico argentino, no estuvo exento a lo largo de la historia de diversas modificaciones, que resultaron necesarias para regular adecuadamente una sociedad que presentó grandes cambios a nivel social, político y económico.

Codigo Civil y Comercial del año 2015

A principios de 2011, mediante el decreto presidencial 191/2011, se constituyó la «Comisión para la elaboración del proyecto de ley de reforma, actualización y unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación», integrada por el presidente de la Corte Suprema de la Nación Argentina, Ricardo Lorenzetti, la vicepresidente de ese cuerpo, Elena Highton de Nolasco, y la exmiembro de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Mendoza Aída Kemelmajer de Carlucci. La comisión recibió propuestas y colaboraciones de numerosos juristas. A inicios de octubre del año 2014 se promulgó el Nuevo Código Civil y Comercial Argentino. El Código entró en vigencia el 1 de agosto de 2015 –inicialmente lo haría el 1 de enero de 2016, lo que fue modificado por la ley n.° 27 077, publicada el 19 de diciembre de 2014–, reemplazando al Código Civil de 1869, redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield, y al Código de Comercio de 1862, redactado por Eduardo Acevedo y Vélez Sarsfield. El código contiene 2671 artículos, los que reemplazan a los más de 4500 de los sancionados en 1869,​ y es a la vida privada lo que la Constitución Nacional es a la pública, según las propias palabras de su ideólogo, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.

Conclusión personal

En mi opinión, el ser humano tiende a desear ordenar sus relaciones en pos de, justamente lo que busca el Derecho en suma, la paz social. Para eso, una vez adquirido por el común de la gente el poder de consumir e intercambiar bienes en pos de una ganancia (en el caso Comercial) o el aumento de la población en las ciudades y lo complejas que se volvían sus interrelaciones, necesitó ordenar todos esos preceptos que en épocas más rudimentarias y de limitadas posibilidades recaía en la costumbre. Por tanto, la codificación del Derecho es, básicamente, un fenómeno natural y necesario para que el ser humano pudiera desarrollarse sabiéndose protegido por algo más que la consciencia de sus pares. Más allá del devenir de distintas corrientes ideológicas a través de la evolución de las sociedades donde el Derecho se instaló, siempre fue necesario poner un “orden”. En definitiva, toda civilización es distinta de las otras y el Derecho en cada una de ellas acompaña cambios que pueden darse o no en las demás, sin embargo, todas han tenido que dar el paso hacia esa recopilación de las leyes para poder controlar y dirigir sus relaciones con los demás en cada ámbito y circunstancia de su vida.