La materia y sus estados

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La materia es todo aquello que tiene masa y ocupa un lugar en el espacio, y está formada, como sabemos, por partículas muy pequeñas. Todos los días, a todas las horas, estamos rodeados de materia. Cualquier cosa que utilicemos, toquemos, comamos, es un ejemplo de materia. La materia puede ser definida o descrita como cualquier cosa que tome un espacio, y esté compuesta por partículas minúsculas llamadas átomos. Debe mostrar las dos propiedades de masa e inercia.
Existen propiedades generales que tiene la materia y son las siguientes:
Masa: La cantidad de materia que tiene un cuerpo
Volumen: El espacio que ocupa la materia
Forma: Estructura que presenta el cuerpo o materia
Peso: Resultado de la fuerza gravitacional que ejerce la Tierra sobre la materia
Inercia: Mientras no exista una fuerza que modifique el estado de la materia, esta seguirá en reposo o en movimiento.
Impenetrabilidad: El lugar ocupado por un cuerpo no puede ser ocupado por otro a no ser que lo desplace.
Porosidad: Propiedad de la materia para contener espacio o huecos en el medio.
Movilidad: Capacidad para cambiar de posición como consecuencia de la interacción con otras materias.
Divisibilidad: Propiedad de poder dividirse en porciones o trozos más pequeños.
Elasticidad: Propiedad a partir de la cual la materia puede cambiar su forma cuando se le aplica una fuerza determinada, volviendo a la forma original una vez suspendida la acción sobre ella.
Pero además existen dos propiedades, como mas especificas, de la materia y son las siguientes:
1) Propiedad extensiva: son aquellos que dependen de la cantidad de materia considerada, como el volumen que varia por la cantidad
2) Propiedad intensiva: son aquellos que no dependen de la cantidad de materia considerada como la densidad.
Ahora bien, para cualquier sustancia o mezcla, modificando sus condiciones de temperatura o presión, pueden obtenerse distintos estados o fases, denominados estados de agregación de la materia, en relación con las fuerzas de unión de las partículas (moléculas, átomos o iones) que la constituyen.
Todos los estados de agregación poseen propiedades y características diferentes; los más conocidos y observables cotidianamente son cuatro, llamados fases/estados sólida, líquida, gaseosa y plasmática. También son posibles otros estados que no se producen de forma natural en nuestro entorno.
Estado sólido: se caracteriza por tener forma y volumen constantes. Esto se debe a que las partículas que los forman están unidas por unas fuerzas de atracción grandes de modo que ocupan posiciones casi fijas.
En el estado sólido las partículas solamente pueden moverse vibrando u oscilando alrededor de posiciones fijas, pero no pueden moverse trasladándose libremente a lo largo del sólido.
Las partículas en el estado sólido, se disponen de forma ordenada, con una regularidad espacial geométrica, que da lugar a diversas estructuras cristalinas.
Estado líquido: compuestos en condiciones normales de temperatura y presión. Se comportan como el agua. Son fluidos amorfos que ocupan el fondo del espacio que lo contiene. Son deformables, como el alcohol, aceite, entre otros. Vale aclarar que los líquidos fluyen ya que las moléculas pueden deslizarse unas sobre otras.
Estado gaseoso: estos son compuestos que en condiciones normales de temperatura y presión, se comportan como el aire. Son fluidos amorfos que ocupan todo el espacio que lo contienen, como por ejemplo monóxido de carbono, hidrógeno. Si se encuentra en un recipiente un gas, las moléculas chocan entre si y con las paredes generando presión.
Estado plasmático: El plasma es un gas ionizado, es decir, que los átomos que lo componen se han separado de algunos de sus electrones. De esta forma el plasma es un estado parecido al gas pero compuesto por aniones y cationes (iones con carga negativa y positiva), separados entre sí y libres, por eso es un buen conductor. Un ejemplo muy claro es el Sol.
En la baja atmósfera terrestre, cualquier átomo que pierde un electrón (cuando es alcanzado por una partícula cósmica rápida) se dice que está ionizado. Pero a altas temperaturas es muy diferente. Cuanto más caliente está el gas, más rápido se mueven sus moléculas y átomos y a muy altas temperaturas las colisiones entre estos átomos, moviéndose muy rápido, son suficientemente violentas para liberar los electrones. En la atmósfera solar, una gran parte de los átomos están permanentemente ionizados por estas colisiones y el gas se comporta como un plasma.