Pasión por la camiseta

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Mi nombre es Mariano Hernán Gómez, tengo 27 años de edad y desde que tengo uso de razón me apasiona el futbol y todo lo que tenga que ver con él. De niño me juntaba siempre con mis amigos del barrio a jugar futbol en una canchita que quedaba dentro de una escuela abandonada. Yo no tenía botines, así que jugaba descalzo para no dañar mis zapatillas, cuando por fin pude tener botines de futbol seguí jugando descalzo, ya que estaba acostumbrado a jugar así. Luego mi padre comenzó a llevarme a los clubes del barrio a jugar torneos de futbol 5 y cuando fui un poco más grande comencé a jugar en cancha de 11, pase por varios clubes hasta que el club Platense me confirmo en su equipo de juveniles. Mi sueño siempre fue llegar a primera división, y jugar en el club de mis amores, cosa que nunca se dio por que no solo tienes que ser un crack para llegar a primera división, sino que también hay que ser muy responsable y no hacer todo lo que un adolescente hace (salir a bailar, tomar alcohol, comer comidas con excesos de calorías, fumar, acostarse tarde y divertirse). Muchos amigos han llegado a ser profesionales y dejaron muchas cosas de lado para llegar a serlo, ya desde niños eran diferentes muy habilidosos y responsables y cuando no lo eran, entre todos tratábamos de que siga por buen camino. Todos los domingos juntábamos dinero y nos íbamos a sacar entradas a la Boca para entrar a la cancha y ver a nuestros ídolos. Mis padres no querían que yo vaya a la cancha ya que siempre fue peligroso y al ser niño me podría pasar cualquier cosa, por eso es que yo me escapaba de mi casa todos los domingos para ir a ver a mi querido Boca Juniors, sabiendo que cuando regrese a la casa me esperaban los gritos y regaños de mis padres, más algunas que otras palizas y castigos, yo me escapaba igual, no me importaba absolutamente nada, solo quería estar alentando a mi equipo. Mucha gente me decía para que vas a la cancha, si está lleno de delincuentes, si los jugadores y dirigentes se llenan los bolsillos con tu pasión y la de tus amigos. Yo simplemente le doy la razón, pero no puedo dejar de ir a la cancha, no le puedo fallar a mi equipo, el que tantas alegrías me dio. Hoy de grande, mucho más maduro y sin tener que dar explicaciones a nadie sigo yendo a la cancha, la gente ya me conoce, soy el mismo que desde pequeño estaba en la tribuna alentando pero ahora tengo barba y unos 40 kilos de más. Hoy en día, cuando mis amigos, parientes o hasta mi novia me pregunta ¿por qué vas a perderte este domingo tan hermoso y no disfrutarlo conmigo? la respuesta, les guste o no, piensen lo que piensen, sigue siendo la misma de siempre.
Es mi pasión.