El contrabando

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Este trabajo esta enfocado en el contrabando en la ciudad de buenos aires específicamente en el Rio de la Plata como los extranjeros se daban maña para ingresar la mercadería al país realizando hechos ilícitos y como la sociedad aceptaba la mercadería comprándola sabiendo que no entra al país de forma legal, sino que ingresa al país ilícitamente.
Según la política de la corona española, toda la inmensa riqueza generada por el cerro de Potosí sólo podía salir por el puerto de Lima, para seguir hasta Portobelo y desembocar en Sevilla. El objetivo económico era beneficiar a los comerciantes de esa ciudad y a sus socios limeños, tributarios ambos de importantes “comisiones” a la corona.
Alguien tenía que pagar los platos rotos y para eso se eligió a Buenos Aires, asignándole la misión casi exclusiva de cuidarle las espaldas a la ruta limeña. El mecanismo comercial no podía ser más engorroso: las mercaderías eran enviadas desde España al istmo de Panamá y de allí pasaban a Lima, para ser transportadas por tierra hasta los mercados consumidores del lejano sur. Cuando los productos llegaban a su destino, después de pasar por numerosos intermediarios, sus precios, altos de por sí, se habían inflado por el camino. Así, los colonos de estos lares debían disponer de dineros que no tenían para poder subsistir. Obviamente, en este contexto, la solución era el contrabando, la primera industria nacional.
A fines del siglo XVI, el currículum se parecía mucho a un prontuario y el virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza, a la hora de nombrar un gobernador para el Río de la Plata, en 1594, eligió a su amigo y socio, el encomendero de Charcas don Fernando de Zárate.
Como a pesar de las reglamentaciones reales una gran parte de la plata alto peruana seguía saliendo por el puerto de Buenos Aires, la corona decidió endurecer su postura y promulgar la real cédula del 28 de enero de 1594, por la cual ratificó la prohibición de comerciar, establecida para todos los puertos de América que no hubieran sido especialmente habilitados.
Se quejaba en una carta el Comisario del Santo Oficio: “No hay cosa en aquel puerto de Buenos Aires tan deseada como quebrantar las órdenes y las cédulas reales.”1 Los adorables sobrinos del gobernador Zárate, conocidos como “los mozos locos”, se dedicaron tan fervientemente al contrabando, que las quejas llegaron hasta la Audiencia de Charcas. El tribunal envió en enero de 1595 al contador real Hernando de Vargas para investigar los ilícitos apañados por el tío gobernador. Vargas encontró tan poco respaldo en las autoridades locales, que le mandó una carta al rey denunciando las maniobras, pero aclarándole que nada podía hacer.
Libres para actuar a sus anchas, tío y sobrinos inauguraron la nunca bien ponderada “viveza criolla” con un invento que sería un suceso. Se trataba de aprovechar una disposición firmada en 1581 entre España y Portugal, por la cual las naves de ambos reinos que se hallaran en peligro podrían ingresar a cualquiera de los puertos más cercanos y vender toda su carga. Así nacieron las “arribadas forzosas”. Los sobrinos Zárate atendían los dos lados del mostrador. Ellos decomisaban la carga, la remataban y la compraban, a través de hábiles testaferros.
Así arribaron “forzosamente” a Buenos Aires centenares de naves portuguesas que traían esclavos negros y mercaderías. Estos productos se revendían a precios inferiores a la mercadería legalmente
procedente de Lima. Estas operaciones producían una abundancia de dinero circulante que beneficiaba a gran parte de la población porteña, que terminaba mirando al contrabando con complacencia.

1. Carta del licenciado Francisco Trejo, comisario del Santo Oficio de la provincia del Río de la Plata y Tucumán, en Fondebrider Jorge. Compilador. La Buenos Aires ajena. Ed. Emecé, Bs.As., 2001
CONCLUSION
El texto habla como los grandes políticos de distintas ciudades se benefician económicamente con el contrabando de la mercadería y como buscaban la manera de poder venderla sin pagar tantos impuestos de esta manera encontraron y una disposición firmada en 1581 en España y Portugal donde de esta manera podían realizar sus hechos ilícitos “legalmente” que decía que las naves de ambos reinos que se encontraran en peligro podía arribar en los puertos más cercanos y vender toda su mercadería.
Así arribaban Forzosamente a Buenos Aires naves portuguesas trasportando esclavos negro y mercadería estos productos de vendían obviamente más baratos y los consumidores porteños miraban el contrabando con la vista gorda.
En particular a mí me paso trabajando en el aeropuerto ver esta clase de contrabando por mercadería proveniente de chile que al descargar el avión la mercadería con electrónica la despacharan por una cinta nacional en vez de pasarla por la internacional a mí me pareció raro porque en ese momento había autoridades mayores presentes pregunte y me amenazaron ese también es un caso de hecho ilícito y en ese momento nadie hizo nada.
BIBLIOGRAFIA

https://www.clarin.com/viva/contrabando-rio-plata_0_HkAtwiMAl.html