Nikola Testa y su relación con la física.

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Nikola Tesla (nacido en 1856) fue una de las mentes brillantes del siglo XX. Estudió ingeniería mecánica, eléctrica y física, y consiguió trabajo en diversas empresas europeas, entre ellas, de ingeniero eléctrico en una compañía telefónica en Budapest en 1881.

En 1882, descubrió el campo magnético giratorio, un principio de la física que forma la base para casi todos los dispositivos que usan la energía de corriente alterna (CA) y se unió a la empresa Edison Continental de París.

  • EDISON VS TESLA

Edison defendía un modelo de negocio eléctrico basado en la corriente continua, para lo que ya había hablado con inversores que en 1882 convirtieron su idea en el primer sistema de distribución eléctrica del mundo, con 110 voltios de corriente continua y 59 clientes en Manhattan. Sin embargo, Tesla creía en un modelo basado en la corriente alterna.

Esta controversia pasó a la historia como la guerra de las corrientes. Aunque la razón la tenía Tesla, que había ideado un modelo mucho más eficiente, gracias al que ahora es posible encender la luz de tu casa.

Lo acompañó durante toda su vida una idea: lograr que la energía gratuita llegara a todo el mundo. Fue precursor de todas las transmisiones inalámbricas en tiempo real y en un espacio virtual. También ideó los principios teóricos del radar, el control remoto, la turbina sin paletas y realizó investigaciones en el campo de la propulsión electromagnética y la robótica, disciplina a la que auguraba un gran futuro.

En la búsqueda de su gran obsesión, la transmisión inalámbrica de energía, en noviembre de 1890 el ingeniero consiguió iluminar un tubo vacío sin cable alguno, haciéndole llegar energía a través del aire. En 1895, diseñó la primera central hidroeléctrica en las Cataratas del Niágara, una gran victoria para la corriente alterna.

A modo de conclusión cabe mencionar uno de sus pensamientos, increíblemente premonitorios: «Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podría recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados solo al portador; la Tierra se asemejaría a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto».