Aranceles de importación y otras yerbas.

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    En busca del equilibrio perdido.

    Aranceles de importación y otras yerbas.

     

    Uno de los principales ejes de la economía mundial es el que genera el comercio internacional. Este concepto puede definirse como el intercambio de bienes, productos y servicios entre mercados o estados distintos, ejercido por personas o empresas mediante negociaciones, que provocan el traslado de  mercaderías de un lugar a otro, desde diferentes Territorios Aduaneros. Esta maquinaria de la economía se desarrolla hoy por hoy,  en el marco de este mundo globalizado que nos toca vivir.

    Este fenómeno de la globalización, al que hemos hecho referencia es un fenómeno inevitable, continuo y dinámico que ha acercado al mundo a través de la interacción del intercambio no solo de bienes y productos, sino de información, conocimientos, cultura, etc.

    En las últimas décadas, esta integración mundial ha cobrado velocidad de forma espectacular debido a los avances sin precedentes en la tecnología, las comunicaciones, la ciencia, el transporte y la industria.

    Si bien la globalización es a la vez un catalizador y una consecuencia del progreso humano, es también un proceso caótico que requiere ajustes y plantea desafíos y problemas importantes.

    En este escenario, los Estados, asumen la elección del tipo de rol a ejercer en sus políticas económicas, de acuerdo al modo que deciden gestionar las mismas en sus relaciones e intercambios comerciales. Las posturas, varían desde un estado proteccionista, regulador, controlador, interviniente, decidiendo qué se puede importar, qué no y en qué medida, a un estado orientado al libre cambio, sin trabas y sin medidas de restricción, sin dejar de proporcionar un marco de seguridad a los negocios internacionales.  Dentro de estas dos posturas antagónicas, hay una enorme cantidad de grises que matizan las relaciones comerciales en los que las economías de las naciones se ven altamente relacionadas, con mayor o menor dependencia, pero sin duda, siempre influenciadas por el resto de las economías.

    Como todas las cosas, analizar este proceso que nos toca transitar tiene argumentos a favor y argumentos en contra, pero de todos modos, estar a favor o en contra no cambia la realidad actual. Este mundo globalizado tiene también instituciones que tienen como fin,  regular el comercio internacional, entre ellas, la OMC, que reconoce como instrumento único, legítimo y válido para regular el comercio, al arancel. El arancel es un impuesto que debe abonarse como consecuencia del ingreso o egreso de mercaderías (generalmente es en el ingreso). La finalidad del mismo es fiscal (recaudar) y de control. También hay establecidas finalidades extra fiscales (que trascienden el motivo de recaudar, como por ej. el impuesto a los cigarrillos). Tenemos además, medidas no arancelarias que tienen por objeto frenar o limitar las importaciones provocando un impacto protreccionista. Entre estas restricciones están las para-arancelarias, como las licencias y las declaraciones juradas. Por la aplicación de estas últimas, las DJAI, utilizadas en el anterior gobierno, ha provocado que Argentina fuera sancionada por los organismos internacionales. Como consecuencia de esta política del gobierno anterior y la contraria, anunciada por la nueva gestión, ha provocado en la sociedad un vasto tema de discusión y debate que parece sumarse a la llamada grieta entre los ciudadanos: “la grieta de importar o fabricar”. Discusiones casi prehistóricas parecen tenernos enmarañados y gastando energía valiosa en discusiones sin solución.

    Parece estar demostrado que los países que han crecido, se desarrollaron y son exitosos, lo han conseguido bajando impuestos, no cerrándose, sino abriéndose al mundo. Esta expresión no implica implementar cero arancel a lo importado ya que esto no lo aplica ningún país, ni sería inteligente implementarlo, sino que debiera aplicarse más o menos arancel según el tipo de producto que se necesite o no para el crecimiento de la economía propia, estableciendo aranceles bajos y mayor agilidad y transparencia en el ingreso de aquello que precisamos para abocarnos a potenciar la actividad en esa dirección. Debiera planificarse una política industrial nacional, para establecer una especie de estrategia productiva que se mantenga en el tiempo, independientemente de los cambios de gobiernos, celebrando acuerdos comerciales serios y comprometidos con otros países. Es fundamental establecer cuáles son las industrias perdurables en las que podemos competir a nivel internacional y cuáles no y marcar un camino a seguir, un rumbo dirigido hacia esa especialización.

    Nuestro país tiene un grave problema conocido, que está signado porque exportamos mucho menos de lo que importamos. Además, exportamos productos sin valor agregado, concepto que necesita ser trabajado con urgencia desde el Estado y lo privado en conjunto para potenciar el desarrollo de capacitación y generación de trabajo en este aspecto.

    Si somos un país agroexportador e importador de tecnología, deberíamos dejar de producir aquella tecnología que por una serie de motivos termina  resultando cara, ineficiente y atrasada comparada con otras, direccionando esos esfuerzos y medios económicos y financieros para sumar valor agregado a los productos de exportación e invirtiendo en educación y capacitación para fortalecernos en lo que podemos ser fuertes y competitivos. Los países asiáticos, supieron salir de sus crisis invirtiendo en la educación, orientándose a un esquema de empleos cada vez más competitivos, menos repetitivos y apuntando al desarrollo de mentes más creativas, pujantes e innovadoras.

    Es momento de flexibilizar posturas, ampliar el espectro y entender que los eslogan “Compre Nacional” o “Ahora entra todo lo importado”, “Las inversiones están llegando”, sirven solo para hacer política o generar discusiones, porque no son más que falacias que no se plasman en la realidad de manera literal, ni mágica, ni absoluta. Necesitamos encontrar, como nación, un EQUILIBRIO entre importar los bienes y servicios necesarios para mejorar nuestra producción con mejores niveles de eficiencia y exportar bienes y servicios con valor agregado para dar también, de este modo, solidez al aumento de empleo. Paralelamente, en unidad, Estado y sociedad, debemos asumir la necesidad imperiosa de fortalecer las instituciones, atacar la corrupción, bajar los altos impuestos que encarecen los costos, revisar el sindicalismo, reducir los gastos innecesarios, transparentar y simplificar los procesos de importación, establecer reglas de juego claras para también, generar una economía saludable y atractiva tanto para los nacionales como para los capitales extranjeros.

    Bibliografía. 

    Basaldúa, Ricardo Xavier, La organización mundial del comercio y la regulación del comercio internacional, ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2007.

    Artículos periodísticos de actualidad:

    https://internacionalmente.com/globalizacion-y-comercio-internacional/

    https://www.wto.org/spanish/tratop_s/tariffs_s/tariffs_s.htm WEB de la OMC

    http://m.iprofesional.com/notas/228815-Empresas-le-piden-al-Gobierno-que-reduzca-la-cantidad-de-Licencias-no-Automticas-otorgadas

    https://www.cronista.com/economiapolitica/Trump-todavia-no-definio-si-extiende-las-exenciones-de-aranceles-al-acero-20180430-0070.html

    http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150116_economia_corea_del_sur_razones_desarrollo_lf

    Opinión y análisis personal.