El capital humano y los informes contables.

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    Los informes de las empresas deben permitir satisfacer los requerimientos del usuario mediante el conocimiento de su modelo de decisión, contemplando a su vez sus principales necesidades. Este conocimiento permite además mantener el proceso de comunicación y la retroalimentación del mecanismo de acumulación de conocimiento profesional y la evolución de la contabilidad.

    Como usuarios se entiende a los destinatarios de la información que facilitan los Sistema de Información Contable. Si bien hay varias clasificaciones, utilizaremos la más tradicional que es la que se divide en usuarios internos y externos.  Los usuarios externos son aquellos que no gozan de la opción de participar en la preparación de la información que reciben; mientras que los usuarios internos son los que participan en el proceso de elaboración de los informes. Los usuarios externos son entonces los que no pertenecen a la organización, pero que necesitan tomar decisiones sobre la misma: proveedores, clientes, inversores actuales o potenciales, bancos o prestamistas. Los usuarios internos son los que utilizan la información del propio ente al cual pertenecen: propietarios, socios, administradores ya sean tanto directores o gerentes. A su vez teniendo en cuenta el empleo que los usuarios den a la información recibida, pueden clasificarse en: usuarios finales (administradores, propietarios, terceros) o controladores. Los controladores son aquellos sujetos interesados en la información que la utilizan para verificar determinados hechos económicos u observar la correcta preparación de los informes. Si se trata de auditores pueden ser tanto internos como externos y si se incluyen a los organismos oficiales de control, estos son: la AFIP, la Comisión Nacional de Valores, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), etc.

    Ya que conocer y comprender el modelo de decisión de los usuarios es una actividad compleja y difícil, se debería seguir el principio de la teoría general de sistemas y proceder de lo particular a lo general. Así la necesidad de disponer de un modelo contable que permita cuantificar (medir) el capital humano con base a fundamentos y principios contables, respaldado por una teoría general permitiría satisfacer las necesidades de los distintos usuarios. En líneas generales los usuarios se interesan por conocer el valor total (real) de una empresa, que no es equivalente al valor que expresan sus libros contables o balances, porque la contabilidad financiera no reconoce en su patrimonio a todos los activos intangibles, entre ellos el Capital Humano, que como ya se mencionó comprende el conocimiento y desempeño de los empleados de la organización y la posibilidad de generar con ellos futuras utilidades o beneficios económicos.

    El conocimiento es un valor agregado a la información financiera e influye directamente sobre la valuación de la empresa, es decir es un activo muy importante, un intangible difícil de imitar que se transforma en una ventaja competitiva que integra el nuevo capital empresario. Una forma sencilla de distinguir el capital humano del capital financiero (monetario) y físico (máquinas, edificios, herramientas) es que la empresa no lo posee, no lo puede comprar, solo alquilar durante un periodo limitado de tiempo.

    En estos tiempos el grupo humano debe estar formado por personas integras y colaboradoras, condiciones esenciales y puntos de partida para crear y transferir nuevos conocimientos e implementar innovaciones. Las empresas están comprendiendo la importancia estratégica de medir su capital intelectual y elaborar informes con indicadores del mismo, que visibilicen su fuente de valor oculto. La competitividad puede mejorar ampliamente si se proporcionan informes más útiles y complejos a inversores actuales y potenciales.

    Para finalizar se puede afirmar que la implementación de modelos contables y la consecuente elaboración de informes, estados de situación patrimonial y de resultados requiere una visión distinta de la empresa, donde del concepto clásico se pueda avanzar hacia la consideración de la empresa en un rol dinámico, como una organización que crece, madura y aprende, donde el capital humano de los empleados sea considerado como uno de los principales motores de creación de valor agregado y de conocimiento.

    Destacamos que resulta imprescindible en el ámbito organizacional en general y empresarial en particular disponer de información precisa, completa y actualizada sobre distintos hechos económicos, patrimoniales y resultados que afectan al ente que se administra. Una toma de decisión profesional parte de una fuente que se sustenta en datos e información provenientes de los departamentos que componen el organigrama de la compañía.

    Para garantizar una correcta gestión de la empresa nada puede quedar librado al azar o la improvisación, mucho menos cuando se trata de información en materia económica que puede comprometer el logro de objetivos organizacionales. Es aquí donde la Contabilidad y los Sistemas de Información Contable desarrollan un aporte fundamental. Dichos aportes se plasman en el Estado de Situación Patrimonial y de Resultados que la empresa presenta año a año.

    Sin embargo aquí no finaliza la labor de administración de una organización. El contexto actual se caracteriza por ser imprevisible, abrupto, de rápidos cambios y adelantos tecnológicos, y resulta entonces vital valorar y dinamizar el mayor factor de producción del que dispone una empresa: sus trabajadores. Así entra a la escena el área de Recursos Humanos.

    Como hemos visto resulta fundamental para garantizar el éxito organizacional complementar y fusionar los conceptos de Contabilidad, Sistemas de Información, Gestión Organizacional, Recursos Humanos y el moderno concepto de Capital Humano. Animarse a mostrar en los informes contables la evolución y el estado del Capital Humano del que dispone una organización puede significar un paso adelante para asegurar el liderazgo de la firma en los mercados.