22 julio, 2024

Las enfermedades profesionales son más frecuentes de lo que la mayoría cree. Sin saberlo, estamos expuestos a agentes que nos dañan lentamente hasta convertirse en algo irreversible por ejemplo, una afección muy común es la lumbalgia.

En el mundo la sufren 8 de cada 10 personas, y es la principal causa de limitación de actividad laboral en personas menores de 45 años. Las causas pueden ser malas posturas, sobre esfuerzo físico, movimientos bruscos donde el dolor se sitúa en la parte baja de la espalda y casi se debe a una distensión muscular lumbar y según el grado se puede tener dificultad hasta para moverse.

El tratamiento para esta dolencia se basa en aplicación de frío durante las primeras 48 horas y luego calor por medio de una manta eléctrica o toalla caliente, acompañado de analgésicos recetados por el especialista y suspensión de toda actividad física con reposo absoluto.

Estas enfermedades se desencadenan  ante la falta de capacitación y prevención, que podrían ser prevenibles, sin sobrecargar al trabajador con pesos excesivos, cumplir con las normas de higiene y seguridad postural como el uso de fajas por ejemplo, sentarse de la manera más recta posible, usar calzado sin o con poco taco, pararse recto y también hay ejercicios que estimulan el fortalecimiento de los músculos lumbares.

Cuando el tiempo de inactividad laboral supera entre las 7 y las 12 semanas se evalúan el estado del trabajador y puede que se haga efectiva la incapacidad laboral si la profesión habitual implica cargas de peso, mantenimiento de posturas forzadas y la realización de esfuerzos físicos. Se transformará en absoluta, cuando la dolencia sea severa y antes habiéndose hecho todos los tratamientos médicos.

Antes estos acontecimientos la ART tiene obligaciones como abonar las prestaciones dinerarias a partir del día del accidente y debe ser mensual, como así también indemnizar en un solo pago en caso que la lesión genere incapacidad o disminución laboral e indemnización mensual de por vida en caso de invalidez.

Conclusión, este tipo de enfermedad así como muchas otras,  denominadas profesionales podrían tranquilamente evitarse cuidando simplemente,  el capital humano con el que cuenta una empresa o institución/ organismo que es la base para su desarrollo. Es importante,  brindarle las herramientas necesarias para poder desempeñar su labor, siendo esto responsabilidad del empleador como así también,  un derecho del empleado trabajar en condiciones dignas porque este tipo de afecciones no solo le impedirá reincorporarse a su puesto de trabajo sino que lo padecerá a lo largo de su vida.

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